Guía definitiva sobre tipos de acodo para reproducir plantas: métodos, especies y consejos prácticos

  • El acodo es una técnica de multiplicación vegetal asexual ideal para obtener plantas fuertes, idénticas a la madre y difíciles de reproducir por otros medios.
  • Existen diversos tipos de acodo (simple, compuesto, aéreo, de punta, por montículo y otras variantes), cada uno indicado para especies y situaciones diferentes.
  • El éxito depende de la selección adecuada de ramas, el mantenimiento de la humedad y la aplicación de técnicas específicas en función de la planta.

Diferentes tipos de acodo para reproducir plantas

¿Qué es el acodo y por qué es una técnica eficaz para reproducir plantas?

El acodo es una técnica de reproducción vegetal asexual que permite multiplicar plantas de una manera segura y efectiva, obteniendo nuevos ejemplares idénticos a la planta madre sin recurrir a semillas. Este método consiste en inducir la formación de raíces en una parte de una rama o tallo, mientras esta permanece unida a la planta original. Solo cuando se desarrollan las raíces suficientes, se separa el nuevo individuo, asegurando así una mayor tasa de éxito y un desarrollo vigoroso del nuevo ejemplar.

El acodo es especialmente útil en aquellas especies que se reproducen con dificultad por semilla o esqueje, o en plantas leñosas y arbustivas que, por sus características, requieren de un proceso de propagación alternativo. Gracias al acodo, es posible conseguir plantas fuertes, adaptadas a las condiciones locales y con las mismas características genéticas que la planta madre.

Ilustración de los métodos de acodo

Ventajas de reproducir plantas por acodo

  • Alta tasa de éxito: Como el tallo permanece unido a la planta madre durante el proceso de enraizamiento, la probabilidad de que la nueva planta prospere es notablemente superior respecto a otros métodos.
  • Obtención de clones genéticamente idénticos: El acodo produce plantas con las mismas características que la madre, lo que es especialmente relevante en especies de interés ornamental o frutal.
  • Desarrollo acelerado: Los ejemplares logrados por acodo suelen alcanzar un tamaño considerable en menor tiempo, ya que parten de un tallo desarrollado.
  • Posibilidad de practicarlo en épocas menos favorables, incluso en pleno invierno en algunas especies, según el tipo de acodo empleado.
  • Utilidad en plantas de difícil propagación por otros métodos, como ciertos arbustos, árboles frutales y ornamentales que no enraízan bien por esqueje.
  • Mantenimiento de las características deseadas: Asegura la perpetuidad de colores, formas y sabores, muy valorado en cultivares seleccionados.

Aspectos a considerar antes de realizar un acodo

Para lograr el éxito en la técnica del acodo, conviene considerar algunos factores fundamentales:

  • Época del año: Aunque algunos acodos pueden practicarse todo el año, generalmente es preferible realizarlo al final del invierno o a comienzos de la primavera para aprovechar la mayor actividad vegetativa.
  • Tipo de planta: Arbustos y árboles de madera semileñosa o leñosa suelen ser los mejores candidatos. Algunas especies herbáceas también pueden propagarse por acodo simple.
  • Estado del tallo o rama: Las ramas jóvenes, flexibles y sanas favorecen el éxito. En acodos aéreos, se prefiere elegir tallos de un año aproximadamente.
  • Condiciones de humedad y sustrato: Es fundamental mantener la zona a acodar húmeda y aireada, y utilizar sustratos ricos en materia orgánica o musgo sphagnum.

Acodo de ramas de un árbol

Principales tipos de acodo para reproducir plantas

Existen diversos tipos de acodo, cada uno de ellos se adapta mejor a determinadas especies y situaciones. A continuación, se describen en detalle los métodos más utilizados en jardinería y agricultura.

Acodo simple o terrestre

El acodo simple es uno de los métodos más sencillos y tradicionales. Consiste en doblar una rama joven y flexible de la planta madre hasta el suelo, enterrando una parte de ella (usualmente una sección intermedia) y dejando el extremo libre al aire. Es recomendable raspar levemente o realizar una pequeña incisión en la zona que se va a enterrar, lo que estimula la formación de raíces. Para evitar que la rama se desplace, se puede fijar con una horquilla, alambre o piedra.

Este procedimiento es idóneo para arbustos de ramas largas y flexibles, como el laurel, el jazmín, el rosal trepador y muchas especies de enredaderas. La zona enterrada debe mantenerse húmeda durante el proceso, y el desarrollo de raíces suele tardar varias semanas o meses, dependiendo de la especie.

Acodo compuesto, serpentina u ondeado

El acodo compuesto, también conocido como acodo de sierpecilla o serpentina, es una variante del acodo simple. En este caso, una rama larga y flexible se va doblando varias veces, de manera que diferentes secciones queden cubiertas por tierra en forma alterna y otras queden al aire. En cada punto enterrado, se puede lesionar ligeramente la corteza para favorecer la formación de raíces.

Este método permite obtener múltiples plantas a partir de una sola rama. Es especialmente útil en especies sarmentosas y de crecimiento vigoroso como la glicinia, la hiedra, la madreselva y el jazmín azórico.

Acodo de punta o terminal

En el acodo de punta, la punta de una rama se entierra completamente en el sustrato o suelo. A diferencia del acodo simple, aquí el enraizamiento se concentra solo en el extremo de la rama, el cual se vuelve vertical una vez que arraiga. Este método es comúnmente empleado en la reproducción de zarzamoras, frambuesos, arándanos y otras plantas de bayas, ya que promueve el desarrollo de un brote vigoroso y un sistema radicular robusto.

Acodo múltiple

El acodo múltiple se refiere a la técnica donde, en lugar de enterrar solamente una sección de una rama, se hacen varios dobleces de la misma, con lo cual es posible obtener diversas plantas en un solo proceso. Es una técnica eficiente cuando se requiere propagar en cantidad y se puede realizar tanto en suelo directo como en macetas o surcos preparados.

Acodo por montículo, banquillo o cepada

El acodo por montículo consiste en cortar la planta madre casi al ras del suelo, preferentemente en el reposo invernal. Cuando los nuevos brotes emergen en primavera y alcanzan una altura entre 10 y 15 centímetros, se amontona tierra alrededor de ellos para estimular la emisión de raíces en la base. Una vez que los brotes han enraizado lo suficiente, se separan de la planta madre y se trasplantan. Este método se emplea en la propagación de frutales como manzanos, membrilleros, groselleros y avellanos.

La clave del éxito radica en mantener una humedad constante y evitar el encharcamiento, asegurando buena aireación y temperaturas suaves en la zona de enraizamiento.

Acodo en parra de uvas

Acodo de trinchera

La técnica del acodo de trinchera consiste en acostar una rama larga, e incluso una planta entera, en una zanja o surco superficial, cubriéndola parcialmente con sustrato y dejando que emerjan múltiples brotes a lo largo de toda la rama. Cada brote puede desarrollar su propio sistema radicular y convertirse en una planta independiente. Es un método ampliamente utilizado en viverismo y en la reproducción de variedades difíciles, como castaños, nogales y almendros.

Acodo aéreo

El acodo aéreo es una de las técnicas más avanzadas y versátiles para reproducir plantas leñosas y arbustivas. Consiste en provocar el enraizamiento en una parte aérea del tallo, generalmente a una cierta altura, sin necesidad de que la rama toque el suelo. Para lograrlo, se pela un anillo de corteza en la zona elegida, se aplica hormona de enraizamiento para estimular la emisión de raíces y se cubre la herida con musgo sphagnum humedecido, fibra de coco o sustrato ligero. Todo se envuelve herméticamente con plástico transparente y, en ocasiones, se protege con una capa de polietileno negro para conservar la oscuridad y mayor humedad.

Es importante sellar bien ambos extremos para retener la humedad y evitar infecciones. La formación de raíces puede observarse a través del plástico y, una vez que hay suficiente desarrollo, se corta la rama por debajo del acodo y se trasplanta la nueva planta. Este método es muy exitoso en especies como ficus, cítricos, camelias, crotones, azaleas y diversas plantas de interior, además de árboles frutales y ornamentales con tallos leñosos.

Acodo aéreo en árbol

Otras variantes y consideraciones de la técnica de acodo

A lo largo del tiempo, la técnica de acodo ha dado lugar a distintas variantes que, aunque se basan en los principios fundamentales del método, presentan particularidades en su ejecución:

  • Acodo por corte y recalce: Se realiza en plantas de portes bajos o en patrones. Consiste en desmochar la planta a ras suelo y amontonar tierra sobre las ramas nuevas que brotan. Cuando estas desarrollan raíces suficientes se cortan y se trasplantan individualmente.
  • Acodo en arco o mugrón: Se utiliza en arbustos cuya madera no es muy dura. Consiste en curvar la rama, enterrarla parcialmente y fijarla con horquilla, procurando que el extremo terminal permanezca erguido.
  • Acodo con daño en la corteza: Para el caso de ramas gruesas o leñosas, es efectivo pelar el anillo o realizar pequeños cortes laterales para interrumpir el flujo de savia, lo que induce el enraizamiento.
  • Acodo en aire con saco o maceta: En plantas de difícil acceso, se utiliza un contenedor con sustrato que rodea la zona de acodo y se fija sobre la rama, permitiendo un enraizamiento similar al aéreo clásico.

Especies de plantas que se pueden reproducir por acodo

El acodo es aplicable a un amplio rango de especies vegetales, aunque algunas responden mejor que otras dependiendo del método empleado. Entre las especies más habituales se encuentran:

  • Frutales de hueso y pepita: Manzano, peral, membrillero, cerezo, albaricoquero, ciruelo, cítricos, uva crespa, grosellero, avellano, olivo, arándano.
  • Arbustos ornamentales: Camelias, rododendros, azaleas, adelfas, ficus, photinia, spiraea, ceanothus, abelia, weigela.
  • Plantas trepadoras y sarmentosas: Hiedra, madreselva, jazmín, glicinia, buganvilla, clemátide, potus, wisteria.
  • Plantas de interior: Dieffenbachia, croton, filodendro, ficus, drácena.
  • Otras especies: Cannabis, actinidia, andromeda polifolia.

Cada especie puede requerir ligeras adaptaciones en la técnica, según su ciclo vegetativo, tipo de tallo y época ideal de intervención.

Materiales, herramientas y sustratos recomendados para el acodo

  • Sustratos ligeros y con buena retención de humedad, como musgo sphagnum, turba, fibra de coco o mezcla de compost y perlita.
  • Plásticos transparentes (film de cocina, bolsas de propagación) y, opcionalmente, una capa de polietileno negro para la oscuridad en el caso del acodo aéreo.
  • Hormonas enraizantes para acelerar y favorecer la aparición de raíces, aplicadas en polvo o gel, especialmente útiles en especies leñosas.
  • Tijeras o cuchillo de injertar bien afilado y desinfectado, para realizar incisiones limpias.
  • Alambres, horquillas de madera, estacas o piedras para fijar las ramas en el caso de acodos terrestres.
  • Rafia o cuerda para atar extremos en acodos aéreos y evitar la pérdida de humedad.

Consejos prácticos y consideraciones adicionales

  • Mantén el sustrato húmedo en todo momento, sin llegar a saturar o provocar encharcamientos que pudieran favorecer la aparición de hongos.
  • Elige ramas sanas y con buen vigor, evitando aquellas que presenten daños, plagas o enfermedades.
  • En acodo aéreo, observa la aparición de raíces a través del plástico; una vez formadas, transplanta la nueva planta evitando exponer las raíces al sol directo y empleando un sustrato de enraizamiento adecuado.
  • En especies de madera dura y difícil enraizamiento, la aplicación de hormonas resulta fundamental para el éxito del proceso.
  • Durante la separación de la nueva planta, utiliza herramientas perfectamente limpias y haz cortes precisos para evitar dañar la zona radicular.

Acodo para la reproducción de plantas

Errores comunes en el acodo y cómo evitarlos

  • Falta de humedad: El mayor error es permitir que el sustrato de la zona de acodo se seque. Mantener la humedad es fundamental para la emisión de raíces.
  • Cortes mal realizados: Incisiones muy profundas pueden dañar el tallo y dificultar el enraizado. Raspaduras ligeras o anillos superficiales son preferibles.
  • Selección incorrecta de la rama: Usar ramas viejas o poco vigorosas reduce el éxito. Prioriza tallos jóvenes, flexibles y libres de enfermedades.
  • Separación prematura: Cortar la nueva planta antes de que el sistema radicular esté suficientemente desarrollado puede provocar el fallo del acodo.

El acodo es una técnica de propagación muy versátil, capaz de adaptarse a las necesidades de jardineros aficionados y profesionales. Gracias a su amplia variedad de métodos, es posible elegir el tipo de acodo más adecuado para cada especie y situación, garantizando una propagación exitosa y eficaz de una gran diversidad de plantas ornamentales y frutales. Al dominar las técnicas correctas y seguir recomendaciones básicas, se puede disfrutar de ejemplares vigorosos y saludables, contribuyendo a la conservación y multiplicación de valiosas especies vegetales.


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