Guía avanzada sobre los diferentes tipos de calas y sus cuidados: todo lo que necesitas saber para un cultivo exitoso

  • Las calas presentan una enorme diversidad de especies y colores, ideales para jardines y macetas.
  • Cada tipo de cala requiere ligeros ajustes en riego, luz y abonado para florecer al máximo.
  • Un manejo adecuado de plagas, enfermedades y el reposo invernal es clave para su longevidad y repetida floración.

Tipos de calas y cuidados

Las calas, también conocidas como lirios de agua, son plantas que han conquistado tanto jardines como hogares gracias a su inigualable belleza, su amplia variedad de colores y la sencillez de sus cuidados. Originarias del sur de África, pertenecen al género Zantedeschia y forman parte de la familia de las Aráceas. Aunque la más popular es la Zantedeschia aethiopica, existe una extraordinaria diversidad de especies y variedades con características y necesidades propias, lo que las convierte en una elección ideal para quienes desean disfrutar de flores llamativas sin grandes complicaciones. A lo largo de este artículo descubrirás absolutamente todo lo necesario para crear una colección única de calas en maceta o jardín, aprenderás los mejores trucos para asegurar una floración prolongada y saludable, y conocerás en detalle cómo cuidar estas fascinantes plantas durante todo el año.

¿Por qué elegir calas para tu hogar o jardín?

Cuidados de las calas en casa

Las calas destacan por múltiples motivos. En primer lugar, su inflorescencia de gran tamaño y variedad cromática ofrece una presencia elegante, moderna y natural en cualquier entorno. Esta inflorescencia, comúnmente llamada «flor» de la cala, está compuesta por la espata (hoja modificada que puede ser blanca, amarilla, rosada, roja, naranja, púrpura o incluso negra) que envuelve al espádice, una estructura central amarillenta donde se concentran las pequeñas flores reales. Además, algunas especies desprenden un aroma suave y agradable que realza aún más su atractivo, siendo muy valoradas para la decoración y también para su uso como flor cortada en ramos y arreglos florales de larga duración.

Más allá de su indiscutible belleza, las calas son plantas resistentes, longevas y muy versátiles: pueden cultivarse tanto en exteriores, como en estanques, macizos o borduras, así como en macetas dentro del hogar o terrazas. Su ciclo vital, basado en rizomas subterráneos, les permite sobrevivir al paso de las estaciones con facilidad, rebrotando año tras año incluso en climas algo adversos. Por último, la simplicidad de sus cuidados las hace accesibles tanto para expertos en jardinería como para principiantes.

Las calas requieren pocos cuidados
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Características botánicas esenciales de las calas

Características botánicas de las calas

  • Origen: Sur de África; especialmente Sudáfrica y regiones subtropicales.
  • Familia: Araceae.
  • Tipo: Planta vivaz, herbácea y rizomatosa.
  • Hojas: De color verde intenso, grandes, con forma de flecha o sagitadas, en algunos casos con manchas blancas.
  • Floración: Espata de colores variados que envuelve el espádice, desde la primavera hasta el otoño según la especie y el clima.
  • Altura: De 30 cm (enanas) a 140 cm (algunas especies y cultivares).
  • Ambiente: Prefieren lugares húmedos, suelos ricos, y pueden crecer en zonas pantanosas, orillas de estanques, jardines o macetas amplias.
  • Longevidad: En condiciones óptimas, pueden llegar a vivir entre 5 y 20 años o más.

Variedades y tipos de calas: una colección para todos los gustos

Variedades de calas de colores

El género Zantedeschia engloba 8 especies reconocidas y decenas de híbridos y cultivares, cada uno con pequeñas diferencias en floración, porte, color y requisitos de cultivo. Para ampliar tus conocimientos sobre las diferentes variedades, te recomendamos visitar la sección cuidados de las calas de colores. A continuación, encontrarás las variedades más populares y fáciles de conseguir para coleccionar y disfrutar.

Zantedeschia aethiopica – Cala común o cala blanca

Cala blanca

Se trata de la especie más reconocible y extendida. Conocida como cala, lirio de agua, aro de Etiopía, flor del jarro o alcatraz, su espata suele ser de color blanco puro, aunque existen cultivares en rojo, lila y naranja. Puede alcanzar entre 60 y 140 cm de altura, posee hojas sagitadas de gran longitud y su espádice amarillo central es muy apreciado en flor cortada.

Zantedeschia albomaculata – Cala blanca manchada o cala enana

Cala albomaculata manchada

Destaca por las manchas blancas en sus hojas verdes. Suele ser más compacta, no superando los 60 cm de altura, lo que la hace ideal para espacios pequeños o macetas. Su espata es blanca cremosa, y es muy valorada por la vistosidad de su follaje.

Zantedeschia elliottiana – Cala amarilla

Cala amarilla elliottiana

Una de las calas de color más apreciadas, su espata es de un vivo amarillo brillante, y las hojas presentan moteados blancos. Alcanza usualmente 60 cm de altura y produce inflorescencias con un espádice amarillo intenso. Considerada de gran valor ornamental, ha recibido premios internacionales por su belleza.

Zantedeschia rehmannii – Cala rosa o cala roja

Cala rosa rehmannii

Esta especie presenta espatas en tonos rosados, rojos, malvas o púrpuras, con hojas verdes manchadas. Es una de las más compactas, ideal para macetas, alcanzando unos 40 cm. Es perfecta para aportar color y variedad en borduras y arreglos.

Zantedeschia jucunda

Produce espatas en distintos matices de amarillo, desde el claro hasta el oscuro, y hojas verdes robustas. Llega a 50 cm de altura, siendo parecida a la variedad pentlandii, pero de mayor tamaño.

Zantedeschia pentlandii

Cala compacta con hojas manchadas y espata predominantemente amarilla. Algunos cultivares ofrecen flores rojas (‘Captain Odeon’) o rosas (‘Le Chique’). Su altura oscila entre 30 y 40 cm, por lo que es excelente para macetas y jardines pequeños.

Zantedeschia odorata – Cala fragante o de pantano

Esta cala destaca por su floración blanca y fragante. Alcanza entre 75 centímetros y un metro, y es ideal para zonas de jardín húmedas o cercanas a estanques. Su intenso aroma la vuelve irresistible para quienes buscan una experiencia sensorial completa.

Zantedeschia Schwarzwalder – Cala negra

Cala negra

Uno de los híbridos más llamativos, reconocible por sus espatas en tonos púrpura oscuro o negro. Sus hojas verdes y brillantes realzan el intenso color negro de la flor. Esta variedad es perfecta para aportar dramatismo y sofisticación a cualquier entorno.

Calas de colores y calas bicolor

Más allá de las especies puras, los programas de hibridación han dado lugar a calas en tonos naranjas, verdes, morados, bicolores e incluso con degradados. Estas variedades, cada vez más demandadas, permiten crear composiciones muy originales y adaptadas a cualquier estilo de decoración.

Significado cultural y simbólico de las calas

Significado de las calas

La cala, más allá de su valor ornamental, posee un profundo simbolismo en distintas culturas. Su nombre proviene del griego kalos, que significa «belleza». Tradicionalmente, la cala blanca ha representado la pureza, la inocencia y la perfección. En contextos espirituales y religiosos, se asocia con la iluminación y la paz interior. También es una flor ligada al amor profundo, utilizada en ramos de boda y arreglos dedicados a expresar sentimientos sinceros.

Artistas de prestigio como Diego Rivera o fotógrafos como Robert Mapplethorpe han inmortalizado la cala en sus obras, subrayando su delicadeza y elegancia. Su presencia en pinturas, fotografías y literatura ha mantenido viva la fascinación por esta flor a lo largo del tiempo.

Cuidados exhaustivos para calas en maceta y jardín

Cuidados de las calas en maceta

Aunque cada tipo de cala puede tener pequeñas variaciones, la mayoría comparten unas necesidades básicas que si se satisfacen permitirán disfrutar de plantas saludables y floraciones espectaculares durante años. Presta atención a las siguientes recomendaciones y consejos profesionales.

Ubicación y luz

Las calas prefieren ambientes con abundante luz, pero sin sol directo en las horas más intensas. En exteriores, lo ideal es que reciban el sol suave de la mañana o la luz filtrada a través de ramas; la exposición directa a sol intenso puede quemar las espatas y hojas, especialmente en climas muy cálidos. Si se cultivan en interior, elige ubicaciones junto a ventanas donde reciban luz natural indirecta, evitando corrientes de aire frío o calor excesivo.

En regiones de inviernos suaves, pueden permanecer al aire libre todo el año. En lugares más fríos, tras la floración se recomienda resguardar los rizomas o colocar las macetas en interiores bien iluminados. Durante el invierno, es importante seguir girando las macetas para que la planta reciba luz en todas sus partes.

Temperatura y ambiente

Las calas se desarrollan óptimamente en temperaturas templadas, entre 14 y 26ºC. En climas fríos, muchas especies resisten heladas ligeras (hasta -4ºC), pero lo ideal es protegerlas o extraer el rizoma antes del invierno si se esperan heladas fuertes. En ambientes calurosos, evita ubicarlas en sitios de calor extremo o donde la sequedad ambiente pueda dañarlas; en tal caso, pulveriza agua sobre las hojas para incrementar la humedad relativa.

Sustrato y suelo

Plantación de calas

  • En maceta: Utiliza un sustrato universal de calidad, rico en materia orgánica y con excelente drenaje. Añade perlita o vermiculita para mejorar la aireación y una capa de grava, bolas de arcilla expandida o greda volcánica en el fondo para evitar encharcamientos. El pH ideal es neutro o ligeramente ácido.
  • En jardín: Escoge suelos ricos en nutrientes, profundos, sueltos y con buen drenaje. Si tu suelo es muy arcilloso, cava un hoyo de unos 50 x 50 cm y mézclalo con turba, perlita y compost para garantizar la oxigenación y evitar la pudrición de raíces.
  • En zonas húmedas o estanques: Las calas pueden plantarse en bordes de lagos y estanques siempre que el agua no sea estancada ni demasiado fría. En este caso, la base del rizoma debe estar siempre en contacto con suelo húmedo, pero no sumergida completamente.

Riego y control de la humedad

El agua es fundamental en el cuidado de las calas. Prefieren suelos constantemente húmedos pero no encharcados. Durante el periodo de crecimiento activo (primavera y verano), riega regularmente para mantener el sustrato húmedo, aumentando la frecuencia en épocas de calor (de 3 a 4 veces por semana en exterior, y 1 a 2 veces en invierno). En macetas, puedes colocar un plato con agua debajo para prolongar la humedad ambiental, pero retíralo si observas pudriciones. Es clave adaptar el riego a la temperatura y observar las señales de la planta: hojas amarillas o flácidas suelen indicar exceso de agua o problemas de drenaje.

Fertilización y abonos

Las calas agradecen los aportes nutritivos, especialmente en primavera y verano. Utiliza abonos orgánicos como humus de lombriz, compost maduro o guano (nunca fertilizantes químicos excesivamente ricos en nitrógeno). Si optas por abonos líquidos, dilúyelos a la mitad de la dosis recomendada y aplícalos cada 15-20 días durante la floración. Demasiado abono puede quemar las raíces o debilitar la planta. Las cáscaras de huevo trituradas también pueden añadir calcio y otros micronutrientes.

Poda y mantenimiento

Las calas no requieren una poda rigurosa, pero sí un mantenimiento básico:

  • Eliminar flores marchitas y hojas amarillas cortando con tijeras limpias cerca del rizoma, para evitar enfermedades y estimular nuevas floraciones.
  • Durante el reposo invernal, retira el follaje seco. Si cultivas en maceta y deseas conservar el rizoma, suspende el riego, extrae el rizoma, límpialo y almacénalo en un lugar fresco y seco hasta la plantación siguiente.

El proceso de poda, además de mantener la estética de la planta, previene problemas fúngicos y plagas.

Plantación, trasplante y reproducción

La mejor época para plantar rizomas de calas es entre el final del otoño y el invierno, asegurando que dispongan de tiempo para desarrollarse antes de la floración primaveral. Procura espaciar los rizomas al menos 15 cm entre sí y plantarlos a una profundidad equivalente a una vez y media su tamaño. Si crecen en maceta y observas raíces saliendo por los orificios, procede al trasplante usando un tiesto mayor.

La reproducción por división de rizoma es el método más sencillo: extrae el rizoma una vez entre en reposo, sepáralo en partes con yemas visibles y planta cada fragmento en su nuevo emplazamiento. También pueden reproducirse por esquejes de tallo en agua, siguiendo estos pasos:

  • Elige un tallo sano con al menos una yema y córtalo con herramienta esterilizada.
  • Retira las hojas inferiores y sumerge el tallo en agua limpia a temperatura ambiente, cambiando el agua cada pocos días.
  • Cuando se formen raíces, trasplanta el esqueje a un sustrato húmedo.

Floración de las calas

La mayoría de especies de cala florecen en primavera y verano, si bien existen variedades de floración tardía que pueden hacerlo en otoño. Dependiendo del clima y la variedad, es posible disfrutar de varios ciclos de floración cada temporada. Para prolongar la floración:

  • Mantén la humedad constante sin encharcar el sustrato.
  • Abona regularmente y elimina las flores marchitas.
  • Evita cambios bruscos de temperatura y protege de vientos fuertes y sequía.

Problemas comunes, plagas y enfermedades de las calas

Plagas y enfermedades de las calas

  • Hojas amarillas o pálidas: Suelen indicar suelo seco, deficiencia de nutrientes o luz insuficiente. Corrige el riego, revisa el fertilizante y mejora la iluminación.
  • Manchas marrones o moho gris (Botrytis cinerea): Aparece en ambientes poco ventilados y húmedos. Elimina las partes afectadas, mejora la ventilación y aplica un fungicida suave si es necesario.
  • Cochinillas y pulgones: Se manifiestan como protuberancias pegajosas o colonias en los tallos y hojas. Retíralos con algodón empapado en alcohol o aplica jabón potásico.
  • Araña roja: Si las hojas se abarquillan y presentan polvo blanquecino, aumenta la humedad ambiental y pulveriza agua sobre el follaje. El uso de productos acaricidas suele ser eficaz en casos severos.
  • Babosas y caracoles: En el jardín, son muy atraídos por las calas. Recoge manualmente o utiliza barreras naturales.
  • Pudrición de rizoma: El exceso de agua o drenaje deficiente puede pudrir el rizoma. Extrae las plantas enfermas, corta partes dañadas y mejora el drenaje antes de replantar.

La prevención es fundamental: revisa periódicamente tus plantas, mantén el sustrato limpio y evita el exceso de riego.

Cuidados específicos de las calas según la estación

Cuidados estacionales de las calas

  • Primavera-verano: Riego frecuente, fertilización regular, protección contra el sol intenso y vigilancia constante de plagas y enfermedades.
  • Otoño: Disminuye el riego conforme la planta entra en reposo. Si el clima es frío, extrae y almacena el rizoma en turba seca hasta la replantación invernal. Revisa raíces y rizomas para descartar pudrición o infestaciones.
  • Invierno: Mantén las plantas en interior o en invernadero si las temperaturas bajan de -4ºC. Proporciona luz abundante y reduce el riego al mínimo; si has extraído los rizomas, guárdalos en un lugar seco, oscuro y aireado.

Consejos extra para maximizar la floración y longevidad de las calas

Floración y consejos para calas

  • Sitúa las calas en áreas resguardadas del viento. Las brisas fuertes pueden dañar las delicadas espatas y tallos.
  • Utiliza siempre agua a temperatura ambiente y libre de cloro para el riego, sobre todo en interiores.
  • Evita la luz artificial continua durante la noche; las calas necesitan también periodos de oscuridad para crecer y florecer correctamente.
  • Manipula siempre con guantes: la savia puede ser irritante para la piel.
  • En el caso de flor cortada, recorta los tallos en diagonal y cambia el agua del jarrón cada dos días para prolongar la vida de las flores.
  • Al plantar rizomas, hazlo en grupos de 4 o 5 unidades, separando unos 15 cm entre cada uno; así lograrás un efecto visual más impactante durante la floración.

Preguntas frecuentes sobre las calas

  1. ¿Cuánto vive una cala? Bien cuidada puede vivir entre 5 y 20 años o incluso más, dependiendo del cuidado, condiciones ambientales y variedad.
  2. ¿Cuántas veces florece al año? Las calas pueden tener varios ciclos de floración durante la temporada cálida si están bien alimentadas y regadas.
  3. ¿Puedo cultivar calas en agua únicamente? Algunas especies toleran el cultivo a orillas de estanques o en zonas muy húmedas, pero requieren un sustrato rico y aireado para evitar que el rizoma se pudra.
  4. ¿Son tóxicas las calas? Todas las partes de la planta son potencialmente tóxicas para personas y mascotas si se ingieren, por lo que conviene mantenerlas fuera del alcance de niños y animales domésticos.
  5. ¿Qué hago si mi cala no florece? Revisa que disponga de suficiente luz natural, abono, agua y que el rizoma no esté envejecido. Una cala vieja o demasiado enterrada puede dejar de florecer.

Las calas representan la perfecta combinación entre belleza, resistencia y sencillez de cultivo. Sea cual sea la variedad que elijas, dispondrás de una planta elegante, capaz de adaptarse a diferentes ambientes y de embellecer cualquier rincón con su singular floración. Prestar atención a la luz, el riego, el sustrato y el control de plagas garantizará plantas sanas, exuberantes y de larga vida. Atrévete a experimentar con diferentes tipos y colores, y disfruta de todo lo que las calas pueden ofrecerte como símbolo de pureza y elegancia natural.