Tipos de polinización

Existen diferentes tipos de polinización

El mundo vegetal está lleno de sorpresas y de maravillas. La manera en la que han evolucionado las plantas para adaptarse y reproducirse es realmente asombrosa. Esto lo demuestran los diferentes tipos de polinización, mediante los cuales los vegetales consiguen sobrevivir y llevar a cabo su peculiar reproducción. Sin lugar a dudas, es un tema sumamente interesante.

A continuación comentaremos más sobre el proceso de la polinización. Explicaremos cómo se produce y la importancia que tiene, no sólo para el reino vegetal, si no para todo el planeta. Además, hablaremos sobre los diferentes tipos de polinización que existen. Si os interesa el tema, os recomiendo que sigáis leyendo.

¿Qué es la polinización?

La polinización es un proceso biológico mediante el cual se transporta el polen

Antes de hablar sobre los diferentes tipos de polinización que existen, primero vamos a explicar qué es exactamente este proceso. Pues bien, la polinización de las plantas es básicamente un proceso biológico mediante el cual se transporta el polen producido por estructuras masculinas de los vegetales hasta la partes femeninas. Estas se pueden encontrar dentro de la misma planta, siempre y cuando ese vegetal posea órganos y/o flores tanto femeninas como masculina. Pero también se realiza la polinización entre diferentes plantas, cuando estas poseen flores únicamente masculinas o femeninas. Os adelanto que, en este último caso, el proceso recibe el nombre de polinización cruzada.

Cabe decir que este curioso proceso es la primera fase de la reproducción de las plantas. Así pues podemos afirmar que la función principal de la polinización es claramente el primer paso para conseguir que las plantas sobrevivan y evolucionen gracias a la reproducción. Si queréis saber más sobre este tema, os recomiendo que le echéis un vistazo a este artículo que trata sobre qué es la fecundación de las plantas.

¿Cómo se produce la polinización de las plantas?

Tal y como hemos comentado anteriormente, todo el proceso de la polinización es fundamental para que se pueda llevar a cabo la fecundación de las plantas, sin la cual no podrían reproducirse. No obstante, vamos a comentar más en detalle en qué consiste este proceso exactamente.

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En la polinización natural, el transporte del polen se lleva a cabo mediante agentes abióticos y bióticos. Estos se encargan de que los gametos masculinos, es decir el polen, que se encuentran inicialmente en los estambres de las flores, puedan fecundar los gametos femeninos u óvulos mediante su depósito en el pistilo de las flores.

Como seguramente imaginaréis, la polinización cuenta con diversas estrategias para realizar el proceso. Estas se han ido desarrollando tanto por las propias plantas como por los agentes polinizadores. Un buen ejemplo del proceso de la polinización llevado a cabo por los insectos, destaca el increíble caso del Ophrys bombyliflora, conocida como orquídea abejorro. Sus colores y textura son muy similares a los cuerpos de las hembras de algunas especies de abejorros, de ahí su nombre. Gracias a esta similitud, esta flor consigue atraer a abejorros macho. Estos, al posarse encima de la flor, llenan de polen sus cuerpos cubiertos de pelo que acaban transportando a otras orquídeas. Y es así como esta especie de planta se reproduce.

Cuáles son los 4 tipos de polinización?

Los cuatro tipos de polinización son la cruzada, la directa, la natural y la artificial

El mundo vegetal está lleno de asombrosos procesos y estrategias. Un buen ejemplo son los diversos tipos de polinización que existen, los cuales vamos a comentar en este apartado. Podemos distinguir este proceso por el método mediante el cual se lleva a cabo. Sería la siguiente clasificación:

  • Polinización anemófila: Se lleva a cabo por el viento.
  • Polinización hidrófila: Se lleva a cabo a través del agua.
  • La polinización zoófila: Se lleva a cabo mediante animales.

En este último grupo, la polinización zoófila, se distingue sobre todo un subgrupo en concreto, que puede que sea el más famoso de todos: La polinización entomófila, que es aquella llevada a cabo por insectos. Son miles los insectos que participan en el proceso de la polinización en millones de diversas plantas que se encuentran en incontables ecosistemas por todo el planeta.

A parte de esta clasificación, también podemos distinguir cuatro grandes tipos de polinización, que comentaremos a continuación:

  1. Cruzada
  2. Directa
  3. Natural
  4. Artificial

La polinización cruzada

Comencemos con la polinización cruzada. ¿Qué es este tipo? ¿Cómo se lleva a cabo? Pues bien, en este tipo de polinización, los granos de polen se llevan desde la flor de un vegetal hasta la flor de otro. Por eso se le llama «cruzada». El polen se transporta desde una planta a otra a través de un llamado vector externo. Este puede ser tanto abiótico como biótico. La polinización cruzada existe cuando intervienen en este proceso aves como colibríes o murciélagos; insectos como abejas, avispas y mariposas; viento o agua. En este gran grupo se podrían incluir todos los tipos que hemos comentado anteriormente: La polinización anemófila, la polinización hidrófila y la polinización zoófila.

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Este tipo, la polinización cruzada, es necesaria en los casos en los cuales los órganos femeninos y los masculinos no se encuentran en el mismo ejemplar, pero también cuando estos aparecen en diferentes momentos durante el crecimiento del vegetal. Algunos ejemplos de ellos serían el almendro, los melones y el girasol. Pero hay muchísimas especies más que necesitan la polinización cruzada para poder reproducirse.

La polinización directa

Entre los cuatro grandes tipos de polinización destaca también la polinización directa, también conocida como autofecundación o autopolinización. En estos casos, el polen se transfiere desde las anteras de una flor a los estigmas de la misma. Lo más destacable de este proceso es que el grano de polen llega solo de un punto a otro, sin un vector intermediario como ocurre con la polinización cruzada.

Las especies de plantas que llevan a cabo la polinización directa o autofecundación son denominadas autógamas. La gran ventaja que representa este tipo de polinización es que las especies vegetales son capaces de reproducirse incluso sin la presencia de polinizadores externos. También hay que destacar que de esta manera casi no se desperdicia nada de polen, pues las distancias que recorren los granos son muy cortas habitualmente. Entre las plantas autógamas se encuentran, por ejemplo, el frijol, el mango, el maní y la arveja.

La polinización natural

Hablemos ahora de la polinización natural. Como cabe esperar, es aquella que se produce sin que intervenga el ser humano, es decir, de forma natural. Todos aquellos casos pertenecientes a la polinización directa, lo que incluye los tipos de polinización anemofilia, hidrofilia y entomofilia, se consideran ejemplos de la polinización natural.

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Tras muchísimos años de evolución, las especies vegetales han encontrado la manera de transportar polen de una forma completamente natural y sin ayuda del ser humano para poder reproducirse, cumpliendo algunas necesidades específicas. Todos los tipos de polinización que hemos comentado hasta ahora tienen lugar naturalmente, sin ningún tipo de intervención por nuestra parte.

La polinización artificial

En contrapartida a la polinización natural tenemos la artificial, también conocida como polinización manual. Como seguramente imaginaréis, este proceso sí que tiene lugar con la intervención del ser humano. De hecho, se produce cuando reemplazamos a la naturaleza durante este proceso y controlamos la reproducción de las plantas.

Generalmente, realizar este proceso de manera manual se suele hacer por dos motivos:

  1. Cuando hay demasiados pocos agentes polinizadores naturales en una zona en concreta, donde se encuentra el cultivo agrícola.
  2. Cuando queremos evitar que surjan alteraciones en las características específicas de un vegetal determinado.

¿Pero cómo se consigue realizar esta labor? Es sencillo pero laborioso en grandes cantidades. Es importante embolsar las flores para evitar que lleguen agentes polinizadores naturales. Debemos recoger el polen del estambre y trasladarlos hacia el estigma. Para ello podemos utilizar un pincel, por ejemplo. Después hay que cubrir de nuevo las flores hasta que se haya efectuado la fecundación de las mismas.

Importancia de la polinización

La polinización es importante para todo el planeta

Con toda esta información ya nos habrá quedado claro qué es la polinización y la importancia que tiene para el reino vegetal. Sin embargo, este proceso no sólo es vital para las plantas, si no también para nosotros. Gracias a ellas se mantiene el equilibrio de los ecosistemas y también la seguridad alimentaria para las personas. No debemos olvidar que la producción agrícola depende de forma directa de la polinización de los cultivos. Sin la polinización, no llegarían a existir nuevos individuos vegetales. Sin nuevas plantas, nos faltaría alimento a nosotros y a los animales herbívoros. En consecuencia a la desaparición de los herbívoros, también los animales carnívoros se verían afectados negativamente.

También hay que destacar que la alta biodiversidad de polinizadores favorece tanto al equilibrio de los ecosistemas naturales como de los cultivos. De esta manera, tanto en los ecosistemas naturales como en los agrícolas, la resiliencia puede llegar a desarrollares mediante la biodiversidad de los polinizadores que existen en ellos. La función ecológica de los mismos y su respuesta a las condiciones ambientales hacen posible que los riesgos producidos por el cambio climático se minimicen. Este detalle es de suma importancia, pues los ecosistemas actuales y futuros se ven fuertemente amenazados por este tema.

Como podéis ver, la polinización no sólo es fundamental para las plantas, si no también para todo el planeta. Por ello debemos cuidar y respetar a los ecosistemas.


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