La Ciudad de México se prepara para el Mundial de fútbol de 2026 con un plan poco habitual: transformar sus principales avenidas en un enorme jardín urbano hecho de esculturas vegetales. La iniciativa, bautizada como “Topiarios: Arte Verde del Mundial”, busca cambiar la imagen de la capital a través de figuras vivas construidas con plantas y arbustos.
Este programa, impulsado por el Gobierno capitalino, prevé la instalación de 250 topiarios en más de 90 vialidades primarias, camellones y espacios públicos. Además de poner la ciudad “guapa” para recibir visitantes, el proyecto pretende reforzar la restauración ecológica, apoyar al sector floricultor y recuperar la tradición de vincular arte, naturaleza y urbanismo en el espacio público.
Un corredor de topiarios rumbo al Mundial
El corazón del plan pasa por la red de avenidas más transitadas de la capital mexicana. De acuerdo con la Secretaría de Obras y Servicios, las esculturas vegetales se colocarán en Paseo de la Reforma, Insurgentes, Calzada de Tlalpan, Calzada de Guadalupe, Calzada Ignacio Zaragoza, Periférico, Circuito Interior, Viaducto, Patriotismo y en el entorno del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, entre otros corredores emblemáticos.
En total, se intervendrán más de 90 avenidas y camellones con estas piezas de jardinería artística. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha insistido en que no se trata solo de decoración temporal, sino de una estrategia de restauración ecológica urbana que quiere dejar una huella más duradera en la ciudad.
El arranque oficial del programa se llevó a cabo en el Parque Lineal Galindo y Villa, en la alcaldía Venustiano Carranza, donde se presentaron los primeros prototipos. Desde allí, el gobierno local ha ido detallando cómo se desplegarán estas esculturas vivas por la red vial primaria con el objetivo de que para el mes de abril la capital ya luzca buena parte de los nuevos elementos verdes.
La intervención, según explican las autoridades, se extenderá más allá de las grandes avenidas: corredores peatonales, camellones, jardines y áreas abiertas también se verán transformados con flores, arbustos y estructuras topiarias, en un intento de crear entornos más agradables para quienes viven o visitan la ciudad.

Topiarios: técnica ancestral adaptada a la gran ciudad
El proyecto se apoya en la técnica del topiario, una forma de jardinería ornamental que consiste en dar forma artística a plantas y arbustos. En este caso, las figuras se elaboran sobre una estructura metálica rellena de sustrato vegetal, sobre la que se colocan una a una miles de plantas, principalmente suculentas.
Las autoridades han adelantado la creación de al menos 14 diseños temáticos, muchos de ellos con guiños directos al Mundial y a la identidad de la ciudad. Entre las piezas previstas aparecen balones de fútbol monumentales, camisetas, porterías, jugadores y copas del mundo, pero también ajolotes, colibríes, alas de mariposa, corazones, ciclistas, dinosaurios, un toro y un venado, además de figuras inspiradas en símbolos culturales mexicanos.
Cada escultura se concibe como una pieza artesanal compleja: primero se diseña y fabrica la armadura metálica, después se rellena con el sustrato y, finalmente, se van insertando los esquejes de suculentas y otras plantas para cubrir la superficie. En algunas de las figuras de mayor tamaño se calcula que puede haber hasta cinco mil esquejes, mientras que otras rondan los quinientos.
La elección de las suculentas no es casual. Se trata de especies de bajo consumo de agua y alta resistencia, capaces de soportar bien las condiciones urbanas y de regenerarse con facilidad mediante esquejes. Esta característica permite un modelo de mantenimiento más sostenible y la posibilidad de reproducir nuevas plantas a partir de las ya instaladas, reduciendo costes a medio plazo.
Para garantizar su conservación, el Gobierno de la ciudad pondrá en marcha cuadrillas específicas de mantenimiento dependientes de la Dirección General de Servicios Urbanos, encargadas de la poda, la reposición de plantas, el riego y la supervisión de las estructuras metálicas.
Flores y plantas de Xochimilco para vestir las avenidas

Más allá de las esculturas, uno de los aspectos más destacados es el uso de plantas procedentes del Suelo de Conservación, especialmente de Xochimilco, una zona clave para la producción agrícola de la ciudad. La Secretaría de Medio Ambiente ha confirmado que este programa beneficiará de manera directa a alrededor de 500 floricultores del sur de la capital.
Las flores y plantas ornamentales que tapizarán avenidas y camellones incluirán especies como lavanda, cempasúchil, geranio, malvón, belén, nube y miguelito, entre otras variedades adaptadas al clima local. Estas producciones se suman a las campañas tradicionales de Día de Muertos (cempasúchil) y Navidad (Nochebuena), abriendo una nueva temporada de ventas ligada a los preparativos del Mundial.
Desde la administración capitalina se subraya que cada flor plantada representa empleo, identidad y comunidad, al tiempo que refuerza el vínculo entre la urbe y sus zonas rurales de conservación. La compra de plantas al sector local pretende ofrecer una alternativa económica adicional para las familias dedicadas al campo, más allá de las temporadas altas habituales.
La apuesta por estas producciones también tiene un componente ambiental. El Suelo de Conservación de la ciudad cumple funciones clave en la recarga de acuíferos, la captura de carbono y la regulación climática. Al integrar sus productos en los proyectos urbanos, las autoridades buscan generar una mayor conciencia sobre la importancia de proteger estas áreas.
En paralelo, se ha anunciado la instalación de invernaderos específicos para suculentas y plantas de bajo consumo hídrico, con la idea de garantizar el suministro continuo para el mantenimiento de los topiarios y futuras expansiones del programa de reverdecimiento urbano.
Arte, tradición y espacio público en clave urbana

La Jefa de Gobierno ha enmarcado esta iniciativa en una visión más amplia de ciudad florida y colorida, conectando la propuesta con referentes culturales y con la propia historia de la región. En sus intervenciones públicas ha recordado la figura de Nezahualcóyotl, el rey poeta del siglo XV, conocido por promover jardines y espacios de contemplación que unían naturaleza y vida cotidiana.
En ese sentido, el programa de topiarios pretende recuperar esa tradición de equilibrio entre arte, naturaleza y urbanismo, pero adaptada a la escala contemporánea de una metrópoli como Ciudad de México. Las esculturas y las flores no solo buscan generar una imagen atractiva para los visitantes del Mundial, sino también crear entornos más amables y disfrutables para quienes se mueven diariamente por la capital.
Las piezas topiarias están pensadas para que la gente interactúe con ellas: hacerse fotos, tocarlas y recorrerlas. Algunas contarán con iluminación integrada para que se puedan apreciar también de noche, lo que añade un componente escénico y, potencialmente, un efecto positivo en la percepción de seguridad y el uso del espacio público después del atardecer.
El gobierno local ha aprovechado el mismo marco para impulsar otras actuaciones ligadas al Mundial, como la rehabilitación de canchas de fútbol en distintos puntos de la ciudad. En la alcaldía Venustiano Carranza, por ejemplo, se han comprometido a modernizar 25 canchas y organizar actividades deportivas masivas, al tiempo que se reportan mejoras en algunos indicadores de seguridad ligados a la recuperación de espacios recreativos.
Durante los actos de presentación, también se entregó la renovación de un puente peatonal próximo al parque Galindo y Villa, con más de 200 metros de intervención estructural y de iluminación, orientada a mejorar la movilidad y reducir riesgos para los peatones que cruzan diariamente la zona.
Todo este despliegue de topiarios, flores, infraestructura peatonal y canchas deportivas configura una estrategia que quiere ir más allá del simple maquillaje urbano previo a un gran evento deportivo. La Ciudad de México apuesta por un modelo en el que el arte verde se combina con la recuperación del espacio público, el impulso a la economía rural y la mejora del paisaje cotidiano, de modo que el legado del Mundial pueda sentirse en las avenidas y barrios mucho después del pitido final.