Trastornos fisiológicos de las plantas

Bombax ceiba

Las plantas a lo largo de su vida pueden tener varios problemas para crecer y desarrollarse. Un cambio brusco de temperatura, el viento o la sequía pueden llegar a debilitarlas mucho si no están adaptadas al medio.

Por este motivo, es importante conocer e identificar los trastornos fisiológicos de las plantas, ya que así podremos actuar antes de su salud corra el riesgo de empeorar.

Sombra

Fototropismo

Orquídea creciendo en dirección a la luz.

Aunque hay muchas plantas que crecen en sombra o semisombra, la mayoría necesitan sol. A éstas, si se les priva de luz, tendrán estos síntomas:

  • Las hojas pueden amarillear o, por el contrario, adquirir un tono verde más oscuro al mismo tiempo que se hacen más grandes para captar más luz.
  • Los tallos se ahílan.
  • Ausencia de flores.

Sol

Aquellas plantas que crecen en sombra (calatea, aspidistra, potos, etc.) sufren quemaduras solares si se las expone a la luz directa. Pero además, si se pone de golpe una recién traída del vivero que sí puede crecer al sol -como una Cyca, por ejemplo- expuesta al astro rey, también tendrá quemaduras.

Corrientes de aire

Es un problema que afecta especialmente a las plantas que están en pasillos, cerca de ventanas, etc. Los síntomas son:

  • Las puntas de las hojas se vuelven marrones e incluso pueden romperse.
  • Amarilleamiento y posterior caída de las hojas.

Frío y heladas

Aeonium

El frío y las heladas causan importantes daños en las plantas tropicales o subtropicales que están viviendo en un clima que no es el más adecuado para ellas. Los síntomas más frecuentes son:

  • Muerte de flores y frutos.
  • Hojas marrones o negras.
  • Pudrición del tallo (se da sobretodo en las plantas crasas).

Planta que no ha ”hibernado”

Son muchas las plantas que necesitan pasar por un periodo de descanso para poder continuar creciendo; es decir, que necesitan pasar un tiempo durante el cual las temperaturas se mantienen algo más frescas, se riegan poco y no se abonan. En el caso de que no lo tengan, sus síntomas serán:

  • Los capullos de flor no se abren.
  • Crecimiento más lento.
  • Malas brotaciones.

Falta de nutrientes

Hoja clorótica

Imagen – TECNICROP

La falta de minerales puede ser letal para las plantas. Dependiendo del nutriente, tendrá unos síntomas u otros, pero por lo general debes saber que las hojas tienden a amarillear hasta que se terminan secando y cayendo. Para más información haz clic aquí.

Regar con agua calcárea las plantas acidófilas

Cuando se riega con agua calcárea algunas plantas, como los arces japoneses, camelias, gardenias o azaleas, lo que se hace es impedir que puedan absorber algunos minerales esenciales, como el hierro, el manganeso o el zinc. Así, aparecen estos síntomas:

  • Hojas amarillas con los nervios verdes.
  • Las plantas no crecen.
  • Caída de hojas y flores.
  • Aborto de flores.

Exceso de abono

El abono es fundamental para que puedan desarollarse correctamente, pero si se echa la cantidad ”a ojo”, sin leer las indicaciones del fabricante, existe el riesgo de quemaduras por sobredosificación.

Necesita un trasplante

Si tus plantas no crecen, puede ser que necesiten un cambio de maceta ya que sus raíces la habrán ocupado toda.

Poda mal realizada

Hay algunas plantas que no aguantan una poda fuerte, como los Prunus. Además, si se podan en épocas que no son las más adecuadas pueden no florecer esa temporada, o incluso llegar a morir si se han utilizado herramientas no desinfectadas.

Suelo o sustrato compacto

Si están plantadas en un suelo o sustrato compacto, que no drene rápidamente el agua, lo más probable es que no puedan crecer bien.

Falta de riego

Todas las plantas necesitan agua para poder vivir, pero la realidad es que el riesgo es una de las cosas más difíciles de controlar. Por ello, se suele decir que ante la duda, es mejor no regar, pero si las hacemos pasar sed acabará teniendo estos síntomas:

  • Puntas y bordes de las hojas secos
  • Aborto de flores
  • Caída de hojas si la situación no mejora

Exceso de riego

Tan malo como regar poco es regar en exceso. Las raíces necesitan estar aireadas para poder cumplir con su función, que es la de absorber agua y los nutrientes disueltos en ella para que las plantas puedan crecer. Si se riega demasiado, tendrán estos síntomas:

  • Hojas amarillas o con manchas marrones.
  • Podredumbre en el cuello. En el caso de las suculentas (cactus y crasas), se pudren los tallos y las hojas.
  • Aparición de hongos.

Hojas de maranta

Como has visto, son varios los trastornos que pueden afectar a las plantas. Esperamos que ahora te sea más fácil identificarlos 🙂 .

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Mónica Sánchez

Investigadora de las plantas y de su mundo, actualmente soy coordinadora de este querido blog, en el cual llevo colaborando varios años. Me encanta... Ver perfil ›

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