La antracnosis es un conjunto de enfermedades fúngicas que afecta a hojas, tallos, flores y frutos, causada sobre todo por Colletotrichum y, en menor medida, por otros géneros como Gloeosporium y Coniothyrium. Se activa con ambientes cálidos y húmedos, puede iniciar de forma silenciosa y continuar en postcosecha, reduciendo calidad y rendimiento. El hongo sobrevive en restos vegetales y semillas, y se dispersa por lluvia, riego por aspersión, viento, herramientas e insectos.
¿Qué es la antracnosis y por qué preocupa?
Más que una sola enfermedad, es un complejo patológico con cepas que van desde muy específicas de huésped hasta otras de amplio rango (por ejemplo, algunas de Colletotrichum gloeosporioides), complicando la rotación de cultivos. Afecta hortalizas (tomate, pimiento, cucurbitáceas), frutales (aguacate, mango, papaya, cítricos), ornamentales y árboles. En temporadas lluviosas prolongadas los síntomas se intensifican; en periodos secos disminuyen pero el patógeno puede permanecer latente. Factores que favorecen el desarrollo: temperaturas templadas a cálidas (≈20–30 °C), humedad foliar prolongada, copas densas y suelos con pH elevado. El impacto económico puede ser alto; en cultivos sensibles se han documentado pérdidas severas si no se actúa a tiempo.

Cómo se propaga: ciclo de infección y fuentes de inóculo
El ciclo inicia cuando esporas aterrizan sobre tejido susceptible y hay humedad suficiente para germinar. La infección puede ser primaria (desde semillas infectadas o el suelo) o secundaria (desde lesiones activas por salpicadura de agua).
- Supervivencia entre campañas: en restos de cultivo, herramientas y malezas hospedantes; algunas especies sobreviven varios años.
- Dispersión: salpicaduras de lluvia o aspersión, viento a corta/mediana distancia, insectos chupadores y labores de campo.
- Condiciones: elevada humedad relativa y escasa ventilación en marcos de plantación cerrados.
- Semillas: el patógeno puede viajar en la cubierta; el tratamiento térmico en agua (temperatura/tiempo específicos por cultivo) reduce el riesgo.
En poda e injertos, los cortes frescos son puertas de entrada frecuentes si no se desinfectan.

Síntomas y signos para una identificación acertada
- Lesiones hundidas y oscuras en hojas, tallos y frutos; bordes bien definidos, a veces con anillos concéntricos.
- Manchas foliares gris-tostado con márgenes café/rojizos/violáceos; pueden confluir y causar defoliación prematura.
- Lesiones en tallo alargadas y pardas; si rodean la base, provocan marchitez y encamado.
- Daño en frutos: lesiones tipo “diana” con aspecto acuoso que profundizan; frecuente en tomate, papaya y cucurbitáceas, antes y después de cosecha.
- Puntos negros (acérvulos) en fases avanzadas, donde se producen esporas.
- Retraso de crecimiento por menor fotosíntesis y absorción de nutrientes.
En periodos secos los síntomas pueden frenarse, pero la infección puede reactivarse con la vuelta de la humedad. Para profundizar en técnicas de identificación, revisa síntomas de plagas y enfermedades en las plantas.

Prevención integral y buenas prácticas
- Drenaje y riego: evitar encharcamientos; priorizar goteo y regar temprano para que el follaje se seque antes del anochecer.
- Ventilación: espaciar plantas, tutorado en especies altas y poda de hojas bajas en tomate y pimiento para separar del suelo.
- Higiene: retirar y destruir tejidos infectados; no compostar en frío. Alternativamente, incorporar residuos sanos al suelo o enterrarlos profundamente para acelerar su descomposición.
- Desinfección de herramientas: usar solución de lejía 1:4 agua; evitar labores con follaje mojado.

Tratamientos: orgánicos, biológicos y químicos responsables
- Prácticas culturales: eliminar hojas, brotes y frutos afectados; aplicar acolchado para reducir salpicaduras de suelo; mejorar la nutrición con fertilización equilibrada.
- Control orgánico: aplicaciones preventivas de extracto de cola de caballo y aceite de neem como refuerzo; respetar dosis e intervalos.
- Biocontrol: uso de Trichoderma harzianum, Bacillus subtilis, B. amyloliquefaciens o Pseudomonas fluorescens en semilla/suelo/foliar para competir y antagonizar al patógeno.
- Tratamiento de semilla: térmico en agua (parámetros según cultivo) o biológico para reducir infecciones sistémicas iniciales.