
En el lugar de Fontenlo, en el municipio pontevedrés de Valga, se esconde un jardín privado con alrededor de 450 especies de camelias que se ha convertido en punto de encuentro para aficionados y expertos en esta flor. La finca, cuidada con mimo por el matrimonio formado por Rosa Crespo y Jaime Escofet, abrió sus puertas en una jornada especial que ha puesto a este rincón gallego en el mapa de los amantes de la camelia.
La visita, organizada por la Sociedade Española da Camelia, la Deputación de Pontevedra y Turismo Rías Baixas, permitió a unas sesenta personas recorrer una parcela de más de 2.000 metros cuadrados repleta de ejemplares únicos. Quienes se acercaron a Valga pudieron conocer de primera mano el trabajo de más de tres décadas de una familia que ha hecho de la camelia su gran afición y, casi sin pretenderlo, un pequeño referente botánico.
Un jardín de referencia con más de 450 especies
El jardín de Rosa Crespo y Jaime Escofet se extiende por más de 2.000 metros cuadrados en Fontenlo y alberga una colección que ronda las 450 especies de camelias, una cifra poco habitual incluso en zonas con tradición camelia. El espacio, inicialmente pensado para cerrar y dar privacidad a la finca familiar, ha ido ganando protagonismo hasta consolidarse como uno de los conjuntos más espectaculares del municipio de Valga.
La plantación comenzó hace más de 32 años, coincidiendo con la construcción de la vivienda. Lo que empezó como unas cuantas plantas para delimitar el terreno se fue ampliando poco a poco. Con el paso del tiempo, y gracias a la dedicación constante de sus propietarios, el jardín se ha transformado en una auténtica colección botánica, reconocida por la cantidad, la diversidad y la calidad de sus ejemplares.
Durante la jornada de puertas abiertas, los asistentes se organizaron en dos grupos de treinta personas. Con este formato, los anfitriones pudieron explicar con calma el origen de su pasión por la camelia, cómo han ido incorporando nuevas variedades y cuáles son las plantas que más llaman la atención tanto de visitantes como de coleccionistas.
Las visitas guiadas se centraron en mostrar las especies más singulares y representativas del jardín. Los participantes pasearon entre ejemplares de diferentes tamaños, formas y colores, y conocieron detalles curiosos sobre la procedencia de algunas variedades, las técnicas de cultivo o el proceso de obtención de nuevas camelias registradas con nombre propio.
Galicia, territorio ideal para la camelia
El éxito de este jardín no se entiende sin las condiciones naturales de Galicia, una comunidad donde la camelia se ha convertido casi en seña de identidad. La humedad ambiental, el clima templado y la acidez del suelo ofrecen un contexto perfecto para que esta especie, originaria de Asia, crezca con vigor y despliegue todo su potencial ornamental.
En buena parte de la costa gallega se considera a la camelia como la “flor de Galicia”, y el caso de Fontenlo es un ejemplo más de esa relación estrecha entre territorio y planta. En la finca de Crespo y Escofet, estas condiciones se traducen en camelias de gran porte, con una floración abundante y, en muchos casos, con características muy apreciadas por quienes coleccionan variedades raras o difíciles de encontrar.
Este contexto natural ha favorecido también la organización de actividades vinculadas al turismo de jardinería y a la divulgación botánica. La iniciativa impulsada por la Sociedade Española da Camelia y las instituciones provinciales encaja en la estrategia de dar a conocer rincones poco conocidos, pero de alto interés, en las Rías Baixas. De este modo, se refuerza la imagen de Galicia como uno de los enclaves europeos más destacados para disfrutar de la camelia en jardines históricos, parques públicos y colecciones privadas.
Más allá de su valor ornamental, la camelia en Galicia tiene una vertiente cultural y económica nada despreciable. Exposiciones, concursos, rutas y visitas a fincas particulares ayudan a dinamizar el turismo local y a poner en valor el patrimonio vegetal de la comunidad. El jardín de Fontenlo se inscribe en esta corriente, aportando un ejemplo de cómo una afición personal puede convertirse en reclamo para un público cada vez más interesado en la jardinería especializada.
Variedades singulares y camelias con nombre propio
Entre las más de 450 especies presentes en la finca, destacan varias variedades que llaman la atención por su rareza o por su historia. Una de las estrellas de la colección son las camelias amarillas, muy cotizadas entre coleccionistas y aficionados y cada vez más demandadas por su color poco habitual frente a los clásicos tonos blancos, rosas o rojos.
También sobresalen ejemplares como la “Amplexicaulis”, una camelia de flor acampanada y hojas de gran tamaño que aporta un aspecto muy particular al jardín. Otra protagonista es la “Kogane-Nishiki”, una variedad procedente de California que combina matices crema y malva, creando flores de gran efecto decorativo. Estos ejemplares ilustran bien la diversidad que se puede encontrar en la finca de Fontenlo.
No falta tampoco la célebre “Alba plena”, conocida por su flor blanca pura y por haber inspirado el icónico broche de la firma Chanel. Su presencia en el jardín refuerza el vínculo entre la camelia y el mundo de la moda y el diseño, un lazo que, aunque pueda parecer anecdótico, ha contribuido a dar visibilidad internacional a esta especie originaria de Asia.
Además de las variedades reconocidas a nivel global, para la familia propietaria del jardín las camelias más especiales son aquellas que llevan nombres de sus propios miembros. Entre ellas se encuentran las camelias Rosa Crespo, Jaime Escofet, Paula Escofet y Miriam Escofet, todas bautizadas en honor a cada integrante de la familia y cuidadas con un cariño evidente para quienes recorren la finca.
En esta línea de vincular la colección a su historia personal, la familia está gestionando la inscripción en el Registro Internacional de nuevas variedades con nombres igualmente significativos: Marco Escofet, Greta Minguillón y Mina Pintora. A estas se suma la Bella Otero, considerada la camelia más emblemática de Valga, que se reconoce fácilmente por su gran flor de intenso color rosa y que se ha convertido en otro de los símbolos florales del municipio.
Una afición de toda la vida convertida en atractivo turístico
La historia de este jardín con más de 450 especies de camelias arranca incluso antes de que la vivienda estuviera terminada. Rosa Crespo y Jaime Escofet recuerdan que, ya en su juventud, acudían con frecuencia a exposiciones de camelias y sentían una clara fascinación por la variedad de formas y colores de esta planta. Esa curiosidad inicial fue el germen de lo que hoy es una colección consolidada, creada paso a paso durante más de tres décadas.
Según explican sus propietarios, comenzaron a plantar camelias para cerrar la finca y rodear la casa, pero lo que en principio era una solución práctica se transformó, casi sin darse cuenta, en un proyecto mucho más ambicioso. Con el tiempo, fueron añadiendo ejemplares seleccionados y buscando variedades cada vez más singulares, hasta alcanzar la impresionante cifra actual de especies.
La jornada de visitas organizada recientemente en Fontenlo es un buen ejemplo de cómo una afición privada puede abrirse al público y convertirse en un reclamo turístico. La actividad atrajo a aficionados a la camelia procedentes de distintos puntos de Galicia, que encontraron en Valga una propuesta diferente para el fin de semana, combinando paseo al aire libre, botánica y paisajismo.
Aunque la época de floración de la camelia se encontraba ya en su tramo final y algunos ejemplares habían perdido parte de su esplendor, el conjunto del jardín seguía ofreciendo una estampa muy atractiva. El contraste de tonos, las distintas formas de las flores y la estructura del espacio, con caminos y rincones más íntimos, contribuyeron a que el recorrido resultase igualmente interesante, incluso fuera del momento de máximo apogeo floral.
Para redondear la experiencia, la visita se completó con una degustación de dulces caseros y té elaborado con brotes de camelia. Este detalle permitió a los asistentes acercarse a otro uso menos conocido de la planta, más allá de su valor ornamental, y añadió un componente sensorial adicional a una actividad pensada para disfrutar con calma, sin prisas, de un jardín que mantiene su carácter familiar pese al creciente interés que despierta.
Todo este conjunto de elementos —la colección de más de 450 especies, el entorno natural de Galicia, la historia personal de la familia y las iniciativas de divulgación— han ido situando al jardín de Fontenlo en Valga como un pequeño pero significativo referente dentro del circuito de espacios dedicados a la camelia en España y en el contexto europeo, demostrando cómo la pasión y la constancia pueden transformar una simple finca privada en un lugar con identidad propia y atractivo para los amantes de la jardinería.
