Un paseo por El Huerto Poeta en Quintanas Rubias de Arriba

  • Itinerario cultural al aire libre con origen en 1985 e hitos añadidos hasta 2024.
  • Recorrido por espacios como el Chopo de la Empatía, la Plazoleta Cervantes y el Huerto Poeta Infantil.
  • Áreas temáticas: Poetas Universales, Entusiasta, Original y Poetas de la Tierra, con final en el lagar restaurado.
  • Visita libre o guiada y patrimonio romano subterráneo que el pueblo aspira a seguir investigando.

Huerto Poeta en Quintanas Rubias de Arriba

En las primeras heladas del otoño soriano, cuando asoman los copos y la huerta ya casi descansa, en Quintanas Rubias de Arriba late un itinerario singular donde los árboles susurran versos y la memoria rural se mezcla con la literatura. Entre manzanas rezagadas y alguna nuez escondida, este paseo convierte el campo en un libro abierto y conecta la vida del pueblo con la tradición poética.

Ese es el espíritu de El Huerto Poeta: una iniciativa social, cultural y recreativa con raíces en 1985 y ampliaciones continuas hasta 2024. Se trata de una exposición permanente de poemas al aire libre, impulsada por la Asociación Cultural Amigos de la Villa de Quintanas Rubias de Arriba y alumbrada por la idea del profesor Alfonso Fresno, cuya semilla fueron siete fresnos plantados hace casi cuatro décadas.

El entorno y el arranque del paseo

El itinerario discurre entre palomares, templos, huertas y una repoblación de nogales que marcan el carácter del paisaje. Desde la Cueva de la Fragua, punto de recuerdo para quienes se marcharon y siempre vuelven, Fresno guía un recorrido que aspira a abrazar el patrimonio local con la palabra en un pueblo de silencios templados por el humo de unas pocas chimeneas.

Antes de entrar en harina poética, el trayecto se abre paso entre fuentes y un camino de nogales muy querido por los vecinos. Esos árboles han dado sombra en verano y cosechas generosas —este año, hasta 100 kilos—, y aún dejan ver alguna nuez tardía entre los resquicios del otoño.

Hitos del recorrido

Ruta del Huerto Poeta en Soria

La ruta se adentra en rincones con historia como el Cerrado de los Bueyes —un cercado de piedra donde llegaron a juntarse unos 80— y la Cueva del Pajarón, una bodega rupestre que pide a voces pequeños conciertos de cuerda. En estos enclaves, la geología y la arquitectura popular sirven de escenario a una lectura paisajística de la poesía.

El Huerto Poeta comienza formalmente en el Chopo de la Empatía, última pieza inaugurada (2024) y dedicada al recordado Jesús Bárez, exconcejal de Cultura en Soria. El árbol, con cinco ramas, acoge un romance de cinco pares de versos en las cuatro lenguas españolas, junto a textos en gallego, catalán y euskera —con guiños a autores como Eduardo Pondal, Joan Margarit o el Txori, Txori de Joxean Artze.

Desde allí, la senda desemboca en la Plazoleta Cervantes, estrenada el 12 de octubre de 2014 por José Fernando Sánchez de Ruiz, presidente de la Casa de Castilla-La Mancha en Madrid. Luce un banco cervantino con pluma bajo la morera de moras blancas, y cerca se alza un moral centenario al que Alfonso Fresno dedicó un poema escrito en su propio tronco.

La siguiente parada es el Huerto Poeta Infantil, anunciado por la escuela de Quintanas de Gormaz, verdadera joya de la comarca. En los antiguos lavaderos (años cincuenta, con estanque ampliado en 1961), afloran los clásicos escolares que nunca fallan: Lorca, Machado, Alberti, Juan Ramón Jiménez o Gloria Fuertes.

Universales, entusiasmo y memoria

En el área de Poetas Universales se entra por encinas que evocan a Machado, rimas que recuerdan a Bécquer y páginas abiertas a voces locales como José María Martínez Laseca o Fermín Herrero, junto a poemas de instituto firmados por Rosalía de Castro, Miguel Hernández, Manuel Machado o Gerardo Diego. Allí, el pasado 5 de mayo, el alumnado rindió un homenaje participativo a Machado en una pradera rodeada de versos.

El camino gana brío en la Fuente de la Ermita, donde brilla el Huerto Poeta Entusiasta. Este tramo reivindica a autores menos publicados —hay también textos del propio Fresno— y conecta con los lavaderos, escenario del trabajo duro de las mujeres hasta 1900. Tras la colada llegaban las labores de matanza, limpiando tripas de cerdo con agua heladora, un testimonio de resistencia cotidiana y saberes transmitidos.

De la semilla original al presente

El Huerto Poeta Original remite a 1985, cuando se plantaron siete fresnos en una tierra que pide llamarse por su árbol. Aquel primer brote cristalizó en 2015 con una inauguración coral y hoy esos troncos miran al pueblo como guardianes de una biblioteca al aire libre.

La ruta concluye junto a la hilera de bodegas en la entrada de la localidad, con la sección Poetas de la Tierra. Desfilan nombres vinculados a Soria como Aurelio Rioja, Claudio Rodríguez, Alfonso Fresno, Carmen Ruth Boillos, Óscar Sotillos, Isabel Miguel, Celia Calvo, Francisco Pino, Isabel Goig, Dionisio Ridruejo o Carlos Aranda, entre otros. El broche final se pone en el lagar restaurado, donde firmar el libro de visitas añade una última estrofa a cada caminante.

Cómo visitarlo y el patrimonio romano

Quien llegue por libre encontrará un cartel reciente en la entrada del pueblo con los puntos de interés, aunque la visita guiada con Alfonso Fresno (ver web de la asociación) permite hilar el relato completo y responder dudas sobre cada parada. Las dos modalidades conviven para que cada cual elija su ritmo de lectura del paisaje.

Bajo tierra asoma otro capítulo: un acueducto romano a cuatro metros y medio de profundidad que se canalizó con salida en 1935 hacia algunas fuentes del recorrido. El asentamiento romano del entorno, con la calzada Tiermes-Uxama como referencia, impulsa el deseo de seguir investigando para sacar a la luz el acueducto y posibles mojoneras de jurisdicción histórica.

Un proyecto vivo

A lo largo del año, el pueblo se llena de recitales y encuentros que siembran nuevas lecturas entre ramas y piedras. En el horizonte se baraja un Museo del Carro que reúna publicaciones de autores participantes, mientras Quintanas Rubias de Arriba —apenas trece kilómetros cuadrados— sigue reivindicando su mezcla de naturaleza, historia, agua y literatura.

Queda un lugar donde la poesía no se guarda en vitrinas, sino que se planta, riega y poda con mimo: El Huerto Poeta de Quintanas Rubias de Arriba enlaza memoria campesina, autores universales y voces locales en un paseo que invita a volver, a recorrer sin prisa cada parada y a sumar nuevos versos al paisaje.

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