Verduras y aromáticas que enraízan en agua: materiales, pasos, especies y cuidados

  • Usa agua filtrada o reposada y cámbiala cada 2-3 días para evitar bacterias y hongos.
  • Corta bajo un nudo, retira hojas inferiores y mantén luz indirecta con 18-24 °C.
  • Trasplanta cuando las raíces midan 5-10 cm a un sustrato ligero y drenante.
  • Albahaca, menta, romero, lechuga y apio enraízan fácil; evita sol directo y cloro.

verduras que enraizan en agua

¿Sabías que hay varias aromáticas y verduras que pueden enraizar en agua? Son plantas muy interesantes, ya que tan sólo por haberlas comprado podremos estar seguros de poder disfrutar de su sabor mucho más tiempo del que en un principio habíamos pensado. Además, el cultivo de algunas de estas plantas es sencillo y puede ser una manera didáctica para aprender botánica. Si quieres saber más sobre otros cultivos interesantes, puedes consultar el artículo sobre cultivo hidropónico.

Es tan sencillo, que incluso se puede aprovechar para que los más jóvenes de la casa aprendan a multiplicar plantas utilizando diferentes técnicas de cultivo, como la hidroponía o la acuaponía.

¿Qué necesito para que las aromáticas y verduras enraícen en agua?

materiales para enraizar verduras en agua

Como siempre, es importante preparar todo lo necesario. De esta manera, se ahorra tiempo. Aunque, no te voy a engañar, para que tus verduras enraícen tan sólo vas a emplear cinco cosas:

  • Un recipiente de vidrio transparente sin tapa
  • Esquejes de: albahaca, romero, orégano, perejil, menta, melisa, estevia, lechuga, apio y/o espinacas
  • Agua
  • Estropajo
  • Lavavajillas

Y, además, una habitación en la que entre mucha luz natural. Lo tienes, ¿verdad? Si es así, ahora podrás pasar al siguiente paso. Si puedes, añade tijeras desinfectadas con alcohol, agua filtrada o reposada, y un abono orgánico suave (opcional) para mejorar el proceso.

¿Cómo pueden mis verduras enraizar en agua?

Lo primero que tienes que hacer es obtener los esquejes. Éstos deben de medir entre 10 y 15 centímetros, dependiendo del tamaño de la planta. En el caso de que quieras multiplicar la lechuga, deberás de aprovechar el tronco. Corta tus esquejes con unas tijeras (o cuchillo de sierra, según sea el caso) previamente desinfectados con alcohol de farmacia para prevenir enfermedades.

Paso 1. El corte: realiza un corte limpio en ángulo de 45° justo por debajo de un nudo (punto de inserción de hojas). Retira las hojas inferiores para evitar que se pudran en el agua y deja solo follaje sano en la parte superior.

Paso 2. El recipiente: rellena un vaso o bote de cristal con agua e introduce el tallo. Si el cuello del recipiente es ancho, puedes cubrirlo con plástico o papel de aluminio y perforar un orificio para sujetar el esqueje recto. Es ideal que queden varios nudos sumergidos.

Paso 3. La calidad del agua: usa agua filtrada o deja reposar la del grifo 24 h para que el cloro se evapore. Conviene cambiar el agua cada 2-3 días (o a diario si se enturbia) y limpiar el recipiente con unas gotas de lavavajillas y estropajo para reducir bacterias.

Paso 4. Luz y temperatura: sitúa los esquejes en un lugar muy luminoso con luz indirecta, evitando el sol directo. Una temperatura estable entre 18 y 24 °C y humedad moderada (50-70%) favorecen el enraizamiento. Una fuente de calor suave, como una manta térmica para plantas, puede acelerar el proceso.

Paso 5. Abono y trasplante: puedes añadir un abono orgánico líquido suave o agua de sauce (enraizante natural rico en auxinas) para estimular raíces. Cuando midan 5-10 cm, pasa el esqueje a sustrato aireado (turba + perlita) manipulando con cuidado, ya que las raíces formadas en agua son más delicadas.

Ahora, simplemente tienes que rellenar el recipiente de vidrio con agua e introducir el esqueje. Para que pueda enraizar fácilmente es conveniente que esté en una zona muy luminosa pero lejos de las corrientes de aire, ya que de lo contrario las hojas se podrían echar a perder rápido. Asimismo, hay que cambiar el agua cada 1-2 días, limpiando el recipiente cada vez con unas gotas de lavavajillas, a fin de evitar la aparición de bacterias. Con todo, los esquejes empezarán a emitir raíces en unos 10-15 días, si bien según especie y condiciones pueden tardar hasta cuatro semanas.

Cultivar hierbas aromáticas y verduras en casa es una bonita experiencia que resulta muy agradable y tremendamente práctica. Muchas de ellas pueden iniciar su crecimiento incluso en agua por lo que no necesitaremos siquiera ni macetas ni sustrato, al menos en un primer momento. Es un cultivo fácil y limpio y que a los niños les va a encantar por lo sorprendente que es poder ver las raíces de la planta. Es desde luego la única forma de ver a una planta por completo, tanto su parte aérea como la subterránea que habitualmente queda cubierta por la tierra.

Albahaca

La albahaca es una de las hierbas aromáticas más utilizadas, sobre todo en la cocina italiana, y podemos cultivarla en un vaso de agua. Cortamos unos tallos de unos 10 cm de longitud. Los introducimos en un recipiente con agua y los podemos mantener ahí hasta que las raíces midan alrededor de 5 cm, entonces sí que tendremos que plantar la albahaca en una maceta con sustrato o en el suelo.

Orégano

El orégano también podemos reproducirlo por esquejes introduciéndolos en agua. Necesitará una temperatura templada y mucha luz. Hay que tener en cuenta que el orégano que se cultiva en maceta, o en este caso en agua, tolera peor el frío que el que se cultiva en el suelo.

Romero

El romero puede introducirse también en agua para que enraíce. Cortaremos unos tallos de unos 15 cm y le dejaremos sólo las hojas de la parte superior. En una o dos semanas deben comenzar a aparecer las raíces. En dicho momento habrá que plantar el romero en tierra o en una maceta.

Perejil

El perejil no puede faltar en la cocina. Esta hierba aromática es de fácil cultivo y también podemos iniciar su propagación colocándola en un recipiente con agua. Cambiaremos el agua cada pocos días en cuanto veamos que toma color. Cuando aparezcan las raíces pasaremos las plántulas a una maceta o al jardín.

Menta

La menta, sobre todo en épocas cálidas, es facilísima de propagar de esta manera. Cortaremos unos tallos y los pondremos en un vaso de agua junto a una ventana. En calor veremos que comienza a echar raíces a los pocos días; con tiempo frío puede tardar hasta dos semanas.

Melisa

De la misma manera actuaremos con la melisa. Cortamos unos tallos de 5-7,5 cm de longitud y dejamos sólo las hojas de arriba. Necesitará una buena exposición a la luz y que le cambiemos el agua cada pocos días.

Estevia

La estevia también puede iniciar su crecimiento en un simple vaso de agua. Podemos esperar a que tenga un buen enraizamiento antes de plantarla en el suelo. Después podemos aprovecharnos de sus virtudes edulcorantes como sustitutivo del azúcar.

Lechuga

También podemos aprovechar el tronco de la lechuga que hemos comprado para hacerla volver a crecer. Colocamos el tallo en un plato o recipiente llano con unos 2,5 cm de agua y lo ponemos al sol suave o luz muy brillante. Cada 1-2 días cambiaremos el agua y al cabo de 10-12 días habrá echado nuevas hojas aunque desde luego nunca alcanzará su tamaño anterior. Descubre cómo cultivar lechuga en agua.

Con el apio podemos hacer exactamente igual. Dejamos unos 5 cm de tallo y lo colocamos en un recipiente con agua, agua que cambiaremos cada día. En una semana debe haber echado raíces y podremos plantarlo en el jardín o en una maceta con un sustrato rico en materia orgánica.

Las espinacas también se pueden reproducir de esta manera. Necesitaremos tallos frescos, un estimulante del crecimiento de las raíces (opcional, como agua de sauce) y agua. En unos diez días en agua deben echar raíces suficientes para que podamos plantarlas en el suelo o en una maceta.

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