Gypsophila paniculata: cómo es esta planta y qué cuidados tiene

Gypsophila paniculata

¿Has oído hablar alguna vez de la Gypsophila paniculata? ¿Sabes que se trata de esas ramitas con flores blancas que se utilizan a menudo en los ramos de flores, ofreciendo volumen y luminosidad? Pues sí, así es.

Hoy queremos hablarte de esta planta conocida como espuma blanca o velo de novia, una de las plantas silvestres más bonitas que puedes encontrar en el reino vegetal. Echa un vistazo a lo que hemos preparado.

Gypsophila paniculata: Características y beneficios de esta planta ornamental

Florecillas paniculata

Lo primero que debes saber sobre la Gypsophila paniculata es que hablamos de una planta originaria de varias partes del mundo. Concretamente de Europa oriental, Asia central y Siberia.

En su hábitat natural esta planta suele ser en las estepas, y se adapta tanto a suelos secos, de piedra o arenosos como a calizos. Teniendo en cuenta que existen más de trescientas treinta y cinco especies de Gypsophila, al tener tantas difieren mucho en cuanto a cuidados.

Pero en el caso de la Gypsophila paniculata, en la que nos centramos, su hábitat normal suele ser del que te hemos comentado.

Físicamente, la planta puede alcanzar entre los noventa y en metro veinte de altura. Es de tipo herbácea, por lo que no crece más, pudiendo colocarse en el jardín o bien en una maceta. Eso sí, tiene muchísimos ramilletes, estos compuestos de flores blancas muy pequeñas (porque están entre tres y diez milímetros de diámetro). De hecho, si se ven de cerca verás que tienen cinco pétalos cada flor. Hay otra especie, también paniculata, que puede echar las flores rosas (o rosa y blanca).

Su época de florecimiento es en verano, si bien cuando se está en un clima templado o cálido podría florecer todo el año.

Esto ya te puede dar una idea de qué pasa con las bajas temperaturas: la planta se muere irremediablemente.

En cuanto al tallo, este es bastante leñoso y tiene ramificaciones laterales aun cuando crece de manera erecta. Pero, al llegar el invierno, hasta este desaparecerá. Por su parte, las hojas miden unos siete centímetros y son opuestas. La forma que tienen es lanceolada.

Cuidado y cultivo de Gypsophila paniculata: Todo lo que necesitas saber

Florecillas silvestres

Ahora que conoces más a fondo la Gypsophila paniculata, ¿qué tal si te planteas tenerla en tu jardín? Cómo te hemos comentado antes, puedes colocarla tanto en la tierra como en una maceta, y en ambos casos, siempre que cumplas con los cuidados que necesita, te ofrecerá una bonita floración durante el verano.

Pero, ¿qué hacer? Aquí te lo explicamos.

Ubicación y temperatura

La Gypsophila paniculata es una planta silvestre, y rústica podríamos decir. Eso implica que necesita el sol para crecer y desarrollarse. Es decir, que debes ponerla a pleno sol sin tener miedo a que los rayos puedan quemarla. Eso sí, cuanto más sol y calor es posible que más agua demande.

En cuanto a la temperatura, no es una planta que vaya a durarte todo el año fácilmente. Lo normal es que, si la temperatura cae por debajo de los cero grados, la planta se marchite irremediablemente. No tolera nada bien el frío, todo lo contrario del calor.

Sustrato

Si quieres que tu Gypsophila paniculata crezca sana y feliz, entonces procura usar una tierra con un pH de entre 6,5 y 7,5. Además, has de asegurarte que la tierra donde vayas a plantarla no sea salina (ni tampoco tenga una conductividad eléctrica de más de 2mmhos/cm2.

Has de añadir drenaje y materia orgánica, ya que necesita un buen abonado (y aporte de tierra rica en nutrientes) para sacar adelante la floración que echa.

Riego

Ramitas con flores blancas para arreglos florales

Con respecto al riego de esta planta, lo cierto es que no precisa demasiada agua, pero sí frecuente. Por eso, se recomienda regar de manera espaciada pero cada cierto tiempo. En realidad, se hace porque así se evita que la humedad sea demasiado alta (algo que no lleva nada bien la planta).

Por eso, lo mejor es que se riegue, bien por goteo, o si no se dispone de ello pues regando a diario pero muy poca cantidad cada vez. En caso de que así no puedas hacerlo, riega 3-4 veces a la semana en verano. En invierno no va a ser necesario.

Eso sí, ten en cuenta que cuando la planta es pequeña es preferible un riego por microaspersión porque se deshidratan fácilmente. Y tras una semana se puede pasar a riego por goteo (o pulverizaciones).

Abonado

Como antes te avanzábamos, es muy importante que estés pendiente de abonar esta planta a menudo, sobre todo para poder sacar adelante la floración, pero también para favorecer que vuelva a brotar.

Y es que sí, aunque la planta se muere en invierno, podría salir adelante si la cuidas lo suficiente. De hecho, se utiliza un abono orgánico a primeros del invierno para proteger y nutrir a la planta de cara a la primavera (para que brote). Y después, con el agua de riego, se le añade algo de abono líquido.

Plagas y enfermedades

No podemos decir que la Gypsophila paniculata sea una planta resistente, porque si bien lo es, sí que le afectan muchas plagas y enfermedades.

Entre las plagas que tendrás que tener más cuidado están la mosca blanca, minador de las hojas, gusanos aéreos y de suelo, araña roja, trips y pulgones.

Y entre las enfermedades, las más habituales son la rhizoctonia solani, oidio, Erwinia herbicola, Fusarium o Phytophthora.

Multiplicación

La multiplicación de la Gypsophila paniculata se realiza principalmente por esquejes de tallos. Para que estos tengan más posibilidades de salir, cuando se cortan se deben poner en agua hasta que veas que salen las raíces.

Y solo cuando estas sean «suficientes» podrás ponerlo en una maceta para que salga adelante. Para que lo sepas, tardarán en enraizar aproximadamente un mes (y siempre que le eches un poco de enraizante al agua).

Los esquejes deben ser de entre siete y diez centímetros y han de contener al menos tres hojas (que no arrancarás).

Como ves, la Gypsophila paniculata es una planta que podrías considerar para adornar todo tu jardín. Algo así como los propios ramos de flores, solo que será tu jardín ese ramo. ¿Te animas?


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