El apasionante mundo de las Euphorbia

Euphorbia obesa

El género de las Euphorbia es un género muy amplio y muy variado. Tanto es así que podemos encontrar especies que crecen como las hierbas silvestres, y otras más del tipo suculento, incluso hay algunas que crecen como árboles alcanzando alturas tan increíbles como los seis metros. Puede no parecer mucho, pero lo cierto es que es un logro que plantas que no son leñosas alcancen tales dimensiones.

Gracias sobretodo a la gran diversidad, las Euphorbia han conseguido conquistar prácticamente todo el globo. Aunque el humano también les ha ayudado…: ¿quién se puede resistir a la belleza de la Euphorbia obesa que puedes ver en la foto superior? Gracia a ello es muy frecuente que se incluyan en el diseño de jardines de suculentas.

Euphorbia tirucalli

Euphorbia tirucalli

Las especies más habituales en viveros son sin duda las más fáciles de cultivar y mantener, aunque ¡sin ánimo de desmerecer al resto! Todas las especies de este género, por lo general, tienen un bajo mantenimiento debido a que resisten razonablemente bien la sequía y las altas temperaturas. Pero (siempre hay un pero), el inconveniente es que son sensibles a los hongos que les causan podredumbres. Ésto se puede evitar fácilmente plantándolas en macetas (o en terrenos) cuyo sustrato o tierra facilite el drenaje del agua, a fin de que no se mantenga mucho tiempo húmedo.

Una vez en casa, deberemos colocarla en una exposición donde reciba la luz solar lo más directamente posible durante todo el día. Lamentablemente, suelen tener problemas de adaptación en habitaciones o en rincones del jardín donde hay sombra durante más de seis horas (excluyendo las de la noche).

Euphorbia lactea f. cristata

Euphorbia lactea f. cristata

Las Euphorbia que crecen como suculentas no suelen tener problemas de plagas ni enfermedades siempre y cuando el cultivo sea el adecuado. Aún así, en épocas de lluvias o en climas húmedos es muy necesario ponerles alrededor algún repelente de caracoles, ya que estos moluscos pueden llegar a devorar casi cualquier planta: tenga espinas o no.

Aunque soportan heladas suaves sin problemas, temperaturas por debajo de los dos grados bajo cero pueden empezar a dañarlas. Si esto sucede en tu zona, puedes proteger a tu planta en interior en invernadero.


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