Germinados de semillas

Germinador

Germinador eléctrico

De soja, de alfalfa, de lentejas, de col lombarda, de rabanitos, garbanzos, brócolis, guisantes… Los germinados nos ofrecen una enorme variedad de riquísimos brotes, que tienen además propiedades beneficiosas para la salud.

Pero, ¿podemos hacerlos en casa? Por supuesto. Aprovechamos las semillas que recolectemos (o usamos directamente el guisante, el garbanzo, la lenteja…) y en dos días podemos empezar a disfrutar ya de ellos.  Diciembre es un buen momento para dedicarse a los germinados, pues con las bajas temperaturas, las actividades del huerto escasean, y los germinados nos ofrecen otra forma de cultivo.

Para ello, necesitaremos un germinador: Puede ser comercial (pequeños mini invernaderos que recrean las condiciones óptimas de temperatura y humedad), o casero, un simple bote grande de boca ancha y una gasa o tela de algodón como tapadera.

La ventaja del germinador es que puedes ir cortando brotes y mantener la semilla en proceso de germinación, como si fuera un pequeño huerto que te va proveyendo conforme vas necesitando.

En los botes, sin embargo, las consumes de una vez. Eso sí, puedes guardarlos en la nevera hasta 15 días.

El germinador

Existen varios tipos de germinadores, desde sencillos recipientes de plástico o cristal para iniciarse en el cultivo, a bandejas para plantaciones más amplias, que incluso mantienen las condiciones de humedad y temperatura de forma automatizada gracias a un pequeño motor eléctrico. Pero todos funcionan básicamente de la misma manera: no necesitan sustrato y se basan en la hidratación constante de las semillas, eso sí, cuidando que no se encharquen.

Según la especie, el tiempo de germinación varía de 2 a 7 días.

Si decides adquirir tus semillas para germinar, asegúrate que cuenten con sello ecológico y provengan de plantas fertilizadas con productos 100% orgánicos y biodegradables, sin rastro de químicos.

El proceso

Germinar en un germinador es muy sencillo. Cada semilla requiere unas condiciones, pero básicamente:

  • Todas deben estar en remojo y en la oscuridad varias horas (las legumbres, unas 12 horas; el resto, entre 6 y 8 horas).
  • Se escurren, se depositan sobre un papel de cocina para secarlas y se distribuyen sobre la rejilla base del germinador. Ten en cuenta que cuando germinen ocuparán tres veces su espacio. No las juntes demasiado.
  • Se llena de agua la cubeta, y se coloca la rejilla de forma que el agua toque la parte inferior de la misma. Se cubre con su tapadera.
  • La temperatura ideal está entre los 20 y 25 grados y debe mantenerse estable durante todo el proceso de germinación. Conviene renovar el agua cada tres días.
  • Cuando los brotes crezcan hasta la altura de la tapadera, puedes retirarla y mantenerlo abierto. Ya puedes ir cortando brotes para tu consumo.
  • Rellena la cubeta cuando lo necesite para que mantenga el mismo nivel de agua.

En bote de vidrio

Para germinar en un bote, necesitaremos un bote de vidrio de un litro de volumen mínimo.

  • Ponemos la semilla y cubrimos con medio litro de aguas (el agua debe ocupar tres veces más que el volumen de la semilla aproximadamente).
  • Los tapamos con una gasa o tela de algodón y una goma y lo mantenemos en la oscuridad durante el tiempo de remojo que requiere cada semilla (12/14 h. Para legumbres, 6/8 h para el resto).
  • Se escurre el agua (la tela evitará que salgan las semillas) y se enjuagan bien con agua tibia.
  • Se disponen las semillas a lo largo de la pared del frasco y se vuelven a colocar en un lugar oscuro y cálido, enjuagándolos dos o tres veces los primeros días y luego una vez al día. Hay que escurrir siempre muy bien el agua.
  • Cuando los brotes tienen de 2 a 3 centímetros de largo se exponen a la luz solar indirecta por espacio de unas 2 horas para que las hojitas se pongan de color verde.

Más información – Recolección de semillas

Fuente – verde es vida


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