La Stevia: la planta que endulza

Stevia

La Stevia es la planta de moda. Desde que este endulzante natural ha desembarcado en Europa, cada día son más los productos que incorporan Stevia como edulcorante, extraido de la planta.  Su consumo no afecta al índice glucémico ni a la hipertensión.  No tiene calorías, ni grasas saturadas, ni azúcares ni carbohidratos. No produce colesterol ni fermenta o reacciona con otros componentes de los alimentos.

Pero además de su extracto, la Stevia, esta planta de hoja dulce, es diurética y digestiva. Se le atribuyen efectos antioxidantes y antiinflamatorios y propiedades cardiotónicas y bactericidas. Con todas estas cualidades, merece un lugar preferente en la lista de plantas medicinales que pueden cultivarse en casa

La Stevia incluye cerca de 200 especies reconocidas, pero es la «Stevia Rebaudiana Bertoni» la que se cultiva desde hace siglos en Sudamérica y la que ya utilizaban como endulzante los nativos guaraníes en Paraguay. Sus hojas son 30 veces más dulces que el azúcar común y su extracto seco, de 200 a 300 veces más dulce.

Su descubrimiento se atribuye al botánico y médico español Pedro Jaime Esteve (1500-1556) que la encontró en el nordeste del territorio que hoy es Paraguay. Él le dió su nombre Stevia. El naturalista suizo Moisés Bertoni fue el primero en describir la especie científicamente en el Alto Paraná, y completó con su apellido su denominación científica.

En 2011 la Unión Europea aprobó su uso como edulcorante y aditivo alimentario. Cuenta además con la opinión científica positiva de la EFSA, máxima autoridad europea en Seguridad Alimentaria.

Y esta maravillosa planta, podemos cultivarla en casa. Se reproduce por esquejes, así que, si no disponemos de una planta cercana que nos pueda ceder un brote (para esqueje siempre sin flor), adquiriremos una planta ya crecida para reproducirla posteriormente.

Requiere ubicación en zona soleada, hay que tener en cuenta que es una planta tropical, le gusta el calor y la humedad.

Respecto al riego, durante el calor del verano, es necesario regar todos los días, pero en primavera y otoño, regaremos cuando, al contacto con la mano, notemos la tierra sin humedad. Durante el invierno, época en que la planta detiene su crecimiento, se regará muy poco, pácticamente nada, para evitar que se pudran las raíces que deben rebrotar en primavera.

Cuando llega el final del otoño y la planta se llena de flores, es el momento de recortarla, dejándola a 10 cm. de altura y aprovechando para secar las hojas que hayamos cortado.
Para asegurarnos que volverá a brotar de nuevo en primavera, hay que protegerla con un plástico. De esta forma, evitaremos que si llueve, las raices se encharquen de agua y cuando vuelva el buen tiempo, concentraremos el calor y brotará con fuerza. Para secar las hojas durante el verano de modo correcto, hay que procurar que no les dé el sol directamente, con el fin de preservar todas las propiedades medicinales. Para beneficiarnos de estas propiedades, podemos comer sus hojas tiernas o hacer una infusióncon ellas, tiernas (10 hojas por litro de agua) o secas (4 cucharadas de postre por litro de agua).Más información – Cinco plantas medicinales para cultivar en casa
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2 comentarios

  1.   Anamaper dijo

    Muy interesante . Nunca lo habia leido. Nos tendremos que adquirir una planta de estevia

    1.    Ana Valdés dijo

      ¿Verdad que es todo un descubrimiento? Gracias por seguirnos, Anamaper. Un abrazo!

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