Cómo sembrar semillas de diente de león

Sembrar diente de león es una tarea muy sencilla

¿Os gustan las hojas del diente de león en la ensalada? ¿O utilizar sus flores en diversas recetas? A veces puede resultar un poco difícil encontrar este vegetal en los supermercados, y dependiendo de la zona puede ser complicado encontrarlo en forma silvestre. Pero existe una solución muy sencilla: ¡Cultivarlo nosotros mismos! Para poder llevar a cabo esta tarea, vamos a explicar cómo sembrar semillas de diente de león.

Además, no sólo diremos cómo hacerlo, si no que también comentaremos cómo se reproduce este curioso vegetal, cuándo es el mejor momento para sembrar diente de león y cómo cosecharlo. Asique os recomiendo que sigáis leyendo y que os animéis a cultivar diente de león, ya sea en el jardín o en maceta. Y si no os gusta como consumirlo, podréis disfrutar de sus hermosas flores doradas.

¿Cómo se reproduce un diente de león?

El diente de león se reproduce asexualmente

Antes de explicar cómo sembrar semillas de diente de león, vamos a hablar un poco sobre la curiosa forma de reproducción que tiene esta flor. Como muchos ya sabréis, las plantas pueden reproducirse tanto sexual- como asexualmente. ¿Esto qué significa?

Al igual que los animales, cuando se trata de la reproducción sexual de las plantas, las generaciones necesiten tanto gametos masculinos como femeninos. Estos llevan la mitad de los genes del organismo en cuestión. Por lo general, las plantas con flores son las que muestran la forma más avanzada de este tipo de reproducción, al menos en los vegetales. Producen células espermáticas derivadas del polen. Estas células acaban uniéndose con las células ováricas, produciendo en consecuencia las semillas. Debido a esta mezcla, al final cada semilla es única a nivel genético.

Este resultado de la reproducción sexual es todo lo contrario al de la reproducción asexual. De esta última existen varios tipos diferentes. No obstante, todos tienen una cosa en común: El resultado son plantas hijas que son completamente idénticas, genéticamente hablando. Este es el caso del diente de león, que se reproduce asexualmente.

Reproducción asexual del diente de león: Apomixis

Como ya hemos mencionado anteriormente, existen diferentes tipos de reproducción asexual en las plantas. En el caso del diente de león, se trata de la apomixis. Son muchas las especies de vegetales que utilizan esta manera para generar semillas viables sin necesidad de que se de una fusión entre esperma y óvulo. Mediante la apomixis, el diente de león genera unas semillas que son básicamente clones del mismo. Las células reproductivas no pierden la mitad de los genes durante el proceso de la meiosis, si no que conservan todo el material genético de los cromosomas. Se calcula que alrededor de 350 familias de vegetales se reproducen mediante la apomixis.

Concretamente en el caso de los dientes de león, las semillas acaban formando los denominados «panaderos» o «plumeritos», que son ese tipo de plumillas blancas que a todos nos encanta soplar cuando los vemos. Y es así como se propaga: Cuando hace viento, los plumeritos salen volando y se esparcen por todo el campo, e incluso más lejos. Así, este vegetal es capaz de resembrarse una y otra vez. Durante la época de floración del diente de león, que suele ser durante la primavera, algunas praderas y campos acaban tan cubiertos de las flores doradas de este vegetal que casi no se llega a ver la hierba.

¿Cómo plantar semillas de diente de león?

El diente de león se utiliza a nivel culinario

Una vez que tengamos claro que queremos cultivar diente de león, tenemos que conseguir las semillas y plantarlas directamente en el suelo donde queramos que crezcan las plantas. Es tan sencillo como arrojar las semillas de este vegetal a una distancia de quince centímetros entre ellas. En el caso de que queramos hacer varias líneas de plantas, la distancia entre estas líneas debe ser de treinta centímetros.

Cuando ya tengamos listo el primer paso, toca empezar a cuidar y mantener las plantas. Para ello debemos tener en cuenta lo de siempre: Sustrato, temperatura, iluminación, riego y abono.

  • Sustrato: Suelo fresco, a poder ser rico en humus y que esté bien labrado.
  • Temperatura: Prefiere las temperaturas templadas, pero resiste bien el frío, pudiendo suportar temperaturas hasta ocho grados bajo cero.
  • Iluminación: Le encanta el sol, pero puede ubicarse también en un lugar con un poco de sombra.
  • Riego: Debe ser moderado y en época de lluvias nulo. Prefiere la humedad pero aguanta bien la sequía.
  • Abono: Es recomendable hacer un abonado con compost antes de la siembra.

Si queremos seguir multiplicando nuestros dientes de león, no debemos cosechar los individuos más bonitos y sanos. Lo mejor es esperar a que produzcan semillas, cogerlas antes de que se las lleve el viento (literalmente) y usarlas para la próxima siembra.

Cosecha del diente de león

En cuanto a la cosecha del diente de león, esta se lleva a cabo al cabo de unos diez a doce meses después de la siembra. Si nuestra intención es usar las hojas de este vegetal para ensaladas, debemos cortar las rosetas durante el invierno y a comienzas de la primavera. Para ello hay que empujar ligeramente el cuchillo en el suelo e inclinarlo. En cambio, si las queremos comer cocinadas podemos recogerlas durante todo el año. Respecto a la consumición de las flores, debemos recogerlas en cuanto aparecen. Para ello simplemente hay que romperlas justo debajo de su cabeza.

¿Cuándo plantar semillas de diente de león?

Ahora que ya sabemos cómo sembrar semillas de diente de león, toca aclarar cuándo hacerlo. La mejor época para esta tarea es en otoño o en la primavera temprana. Otra opción es plantar esta flor en un invernadero. En tal caso, una vez que empiecen a aparecer las primeras hojas, debemos trasplantar los dientes de león a su lugar definitivo para que puedan crecer fuertes y sanos.

Concluyendo podemos decir que no es nada complicado cultivar esta planta. No sólo es un vegetal ideal para hacer ensaladas y otras recetas, si no que también es un bueno pasatiempos para los niños, una vez que se crean los llamados plumeritos. ¿A quién no le gusta soplar sobre los dientes de león?


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