Cultivo de la cebada

cebada

Hoy vamos a hablar sobre el cultivo de la cebada. Su nombre científico es Hordeum vulgare y su cultivo es conocido por todos desde tiempos remotos. El origen de este cultivo es tanto del Sudeste de Asia como de África septentrional. Se piensa que fue una de las primeras plantas que comenzaron a utilizarse cuando se originó la agricultura por primera vez entre los seres humanos. Numerosas personas han encontrado en excavaciones arqueológicas de más de 15.000 años de antigüedad, restos de cebada.

Por todo ello, vamos a centrar este artículo en la cebada. Podrás aprender sobre sus características y cultivo.

Características de la cebada

grano maduro

Es una planta perteneciente a la familia Poaceae. Las que están cultivadas se distinguen respecto de las naturales por el número de espiguillas que quedan en cada diente del raquis. Tiene las hojas de un color verde claro y con forma estrecha. Se diferencia del trigo en que tiene un color verde más claro y la del trigo está más erguida durante los primeros estadios de su crecimiento.

En cuanto a las raíces, tiene un sistema radicular fibroso que no alcanza demasiada profundidad si nos ponemos a compararla con otros cereales. Si las condiciones y su crecimiento es bueno, apenas alcanzan 1,20 metros de profundidad. El 60% de todas las raíces están en tan solo los primeros 25 cm del suelo.

Posee un tallo grueso, erecto y que está formado por entre 6 y 8 entrenudos. Estos entre nudos tienen un grosor mayor en la parte central. Dependiendo de la variedad de cebada que estemos cultivando, la longitud del tallo va cambiando. No obstante, la media de altura oscila entre 50 cm.

Las flores están situadas en tres estambres y un pistilo de dos estigmas. Es una planta autógama y que se abre después de realizar la fecundación. Esto tiene importancia de cara a la conservación de caracteres de una variedad determinada en un futuro.

Requerimientos de la cebada

Clima

Para que la cebada pueda cultivarse en buenas condiciones, se deben cumplir ciertos requisitos. Lo primero a tener en cuenta es el clima. Aunque no es demasiado exigente con el clima, sí que necesita que sea más fresco y moderadamente seco para que prospere bien. Al no ser demasiado exigente con esto, podemos encontrarnos a la cebada de forma extendida por todo el mundo. Necesita de menos calor para poder alcanzar la madurez, por lo que se puede encontrar tanto a altas latitudes como a altas altitudes. Por ejemplo, en Europa pueden verse cultivos de cebada situados a los 70 grados latitud norte. En otros países como Perú, podemos encontrarnos cebada cultivada a 3.000 metros de altura.

Esto de las altitudes se debe a que los cereales tienen gran capacidad de adaptación en alturas. Para que esto prospere, hay que garantizar que se cogen las especies precoces.

Otro de los requerimientos que tenemos es la temperatura. Para que la cebada germine, necesitamos una temperatura mínima de 6 grados. Para que pueda florecer, de unos 16 grados y, para que madure por completo, necesitará unos 20 grados. Como es de esperar, en muchos lugares del mundo hay heladas durante los inviernos. En estos casos no hay que preocuparse demasiado porque puede llegar a soportar hasta -10 grados. Si nos encontramos en climas donde las heladas invernales son demasiado fuertes, es mejor sembrar aquellas variedades de primavera. Esto hará que comiencen a desarrollarse en la época de haber terminado ya todas las heladas.

Suelo

espigas de cebada

En cuanto al suelo, la cebada necesita de suelos fértiles. Aunque se pueden tener buenas producciones en suelos no demasiado profundos y pedregosos, es mejor que la tierra sea fértil y las raíces puedan agarrar bien. Puede sobrevivir bien siempre y cuando, al principio de su desarrollo no le falte el riego. Al tolerar buenos niveles de salinidad, la cebada también se puede sembrar en campos cercanos a la costa. No quiere ni suelos demasiado arcillosos ni los compactos. Esto se debe a que la germinación se dificulta al tener que atravesar el suelo compactado y hace que las primeras etapas de crecimiento de la planta se vean reducidas.

Otros suelos que no le vienen nada bien a la cebada son aquellos húmedos y que son propensos a encharcarse. Es cierto que es necesario conservar un cierto grado de humedad en los cultivos, pero sólo la justa. Si el agua de riego acaba acumulándose, las raíces se ahogarán y no podrán crecer. Si tienes un suelo arcilloso, puede realizar un buen laboreo con el que se pueda conservar la humedad del suelo pero se consiga un buen drenaje.

Con suelo de un contenido excesivo en nitrógeno, se puede formar el encamado e incrementar el porcentaje de nitrógeno que nos encontramos en el grano hasta niveles inapropiados. Esto ocurre algunas veces cuando se destinan los cultivos para la fabricación de malta en cerveza.

En cuanto a la cantidad de calcio que necesita, es bastante tolerante. Es capaz de sobrevivir en terrenos calizos. Aunque es capaz de soportar un amplio valor de pH, prefiere los suelos francos que no sean pobres en materia orgánica, pero que tenga un contenido en potasa y cal elevados. Se trata del único cereal que es tan tolerante a la salinidad. Puede tolerar valores bastante altos sin disminuir el rendimiento en los cultivos.

Riego

cultivo de cebada

Debido a que la cebada tiene un coeficiente de transpiración superior al trigo, al tener un ciclo más corto, absorbe menos agua en total. Una de sus ventajas es que exige más agua al principio que al final, por lo que no se necesita un gran riego cuando el cultivo ha alcanzado la madurez. Es esta la razón por la que se suele decir que la cebada es más resistente que el trigo a la sequía. Y es que, al necesitar menos riego, no importa que tenga un coeficiente de transpiración más elevado. Esto le hace ser más resistente a la sequía.

Si nos pasamos con el riego, la cebada es muy propensa al escamado, por lo que deberemos tener cuidado.

Espero que con estos consejos puedas conocer más sobre el cultivo de la cebada.

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