Leucospermum cordifolium

El leucospermum cordifolium es un arbusto tropical

El Leucospermum cordifolium es uno de esos arbustos que tiene flores que no parecen reales. Son tan curiosas, que es posible que cuando las veas una vez ya no las olvides. Su color y su forma son ideales para decorar, por ejemplo, un balcón.

La planta no es excesivamente grande: como máximo mide dos metros de altura, y así y todo hay que tener en cuenta que si se cultiva en maceta se va a quedar más pequeña. ¿Te gustaría conocer más sobre ella?

¿Cómo es el Leucospermum cordifolium?

El Leucospermum cordifolium es un arbusto perenne

Se trata de un arbusto de hoja perenne originario de Sudáfrica. Como hemos comentado antes, puede medir un máximo de 2 metros de altura, y alrededor de 1,5 metros de diámetro si se deja crecer a su aire. Tiene, por lo tanto, un porte más o menos redondeado, con ramas largas y leñosas. Las hojas son de color verde y de textura coriácea, pero sin duda lo que más llama la atención son las flores, que en realidad son inflorescencias de color rojo-anaranjado o amarillo. Estas son redondeadas y se asemejan a los pompones de los bailarines, excepto porque lo estilos son firmes.

Como curiosidad, hay que saber que en su lugar de origen las hormigas recolectan las semillas y las almacenan en el suelo. Tras un incendio, estas germinan. Por este motivo, si consigues algunas es muy recomendable sembrarlas en verano, que es cuando hace más calor, o bien en primavera pero solo después de haberlas tenido una noche en una botella térmica con agua caliente (sin que llegue a quemar).

¿Cómo se cuida?

Pasamos ahora a lo que nos interesa: el mantenimiento de esta planta. No es fácil, pues al ser originaria de Sudáfrica es muy sensible al frío y a las temperaturas bajo cero. Por consiguiente, solo se debe cultivar en el exterior durante todo el año en climas sin heladas; en el resto, en cuanto baje de los 15ºC hay que meterla en casa. Dicho esto, sepamos cuáles son los cuidados que hay que darle:

Ubicación

  • En el exterior: el Leucospermum cordifolium es un arbusto que necesita sol directo. Además, es importante que le dé durante todo el día.
  • En el interior: dentro de la vivienda ha de estar en una habitación en la que haya ventanas por las que entre mucha luz, y se ha de rotar un poco la maceta cada día para que pueda crecer bien. Pero eso sí, no se debe poner justo enfrente de estas ya que las hojas se quemarían.

Tierra

  • Maceta: si vas a optar por cultivarlo en maceta, es recomendable llenarla con sustrato compuesto por turba negra mezclada con perlita y humus de lombriz a partes iguales.
  • Jardín: es muy sensible al exceso de agua en las raíces, de modo que no se ha de plantar en suelos pesados ni compactos.

Riego

El leucospermum cordifolium puede tener flores amarillas

Imagen – Flickr/Stefano

La frecuencia de riego será más bien baja. Durante la primavera y el verano se regará 2 o 3 veces a la semana, pero solo si la tierra se ve seca. En otoño e invierno se hará menos, una vez a la semana o eso. Si tienes dudas, comprueba la humedad que tiene el sustrato o la tierra con un medidor, o con un palillo de madera.

No es bueno que se le ponga un plato debajo de la maceta. El agua que no es absorbida caerá en él, y si no la quitamos, las raíces se podrían pudrir. Además, se ha de regar dirigiendo la regadera a la tierra, pues si se mojan las flores se echarán a perder.

Abonado

Hay que ir abonando al Leucospermum cordifolium de vez en cuando. Se hará desde que la primavera se ha establecido hasta que las temperaturas comiencen a bajar de los 18ºC en otoño. Para ello, se recomiendan usar abonos autorizados para la agricultura ecológica, ya que las flores atraen a los insectos polinizadores.

Por ejemplo, el guano, el abono de algas (en venta aquí), el estiércol de animales herbívoros… todos estos son buenos. Solo ten en cuenta que se han de seguir las indicaciones de uso que podrás leer en el envase del producto, y que es mejor que uses abonos líquidos si vas a cultivar tu planta en una maceta.

Multiplicación

Si quieres multiplicar tu planta y conseguir nuevos ejemplares has de hacerlo sembrando sus semillas tan pronto como las adquieras en primavera o en verano. Para ello, lo primero que has de hacer es tenerlas en agua caliente durante 24 horas en una botella térmica, y después sembrarlas en macetas de unos 8 centímetros de diámetro con sustrato para semilleros (en venta aquí), poniendo un máximo de dos en cada una. Has de cubrirlas con un poco de sustrato, y a continuación regarlas.

Para acabar, coloca los semilleros al aire libre, en un lugar soleado, y riega de vez en cuando. En un mes deberían empezar a germinar.

Rusticidad

Es una planta que no soporta el frío; en cambio, sí aguanta mucho el calor. Las temperaturas de 40 grados no le afectan demasiado siempre que disponga de agua.

El Leucospermum cordifolium es un arbusto tropical

Imagen – Wikimedia/SAplants

¿Conocías al Leucospermum cordifolium?


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