Acebo menor (Ruscus aculeatus)

Con la llegada de la primavera tenemos que darle una nueva vida a nuestro jardín. Para sembrar un buen arbusto que le dé el colorido que necesita para estas fechas está el Ruscus aculeatus. Llamado comúnmente como acebo menor, este arbusto tiene una floración casi permanente y hojas perennes que le darán un toque extra al jardín en invierno.

¿Quieres conocer las características de este arbusto y aprender a cultivarlo?

Características especiales

Esta planta es muy especial por tener algunas características que las hacen ser únicas. La primera es su naturaleza rizomatosa. Posee unos tallo subterráneos de los que emergen los tallos florales. Se extienden con gran facilidad gracias a estos tallos.

Alguna de las plantas que tienen esta estructura de rizomatosa es el jengibre. Con estos tallos pueden abrirse paso a lo largo del suelo para absorber gran cantidad de nutrientes. Lo que se aprovecha del jengibre no es la raíz, sino un rizoma. Es decir, un tallo.

El Ruscus aculeatus es algo parecido al jengibre. La estructura foliar que tiene no se suele ver muy a menudo. Esta textura es denominada filoclado. Puede parecer una hoja pero no lo es. En vez de eso, se le llama hojas falsas del rusco. De esta textura foliar llamada filoclado es de donde salen las flores. Son anuales, por lo que podrás disfrutarlas todo el año. No es una flor demasiado llamativa ni tiene gran poder ornamental. Sin embargo, es muy buena elección dado que en invierno, con las temperaturas más bajas, es de lo poco que sigue tiñendo de color tu jardín.

En cuanto a su sexualidad, es una planta dioica por lo que tendremos flores masculinas y femeninas. Si queremos sembrarlas en el jardín, tendremos que tener de las dos flores para obtener bayas.

Aunque las bayas tienen un colorido rojo intenso y llamativo no se deben comer, ya que son tóxicas. Este arbusto siempre verde puede ser peligroso para algunos animales que consuman sus bayas. Si se consumen pueden provocar gastroenteritis fuerte.

Necesidades de cultivo

Este arbusto tiene algunas necesidades que se deben atender si queremos que crezca correctamente.

Luz y temperatura

Lo primero es la temperatura y la luz. Este arbusto necesita de algunas condiciones de sombra o semisombra para crecer bien. El sol directo debe ser evitado ya que puede dañar sus hojas y las bayas. Si las heladas en invierno son muy severas y frecuentes, el Ruscus aculeatus puede llegar a sufrir bastante.

Soporta climas templados, siempre y cuando no sean de montaña donde las temperaturas bajen con bastante frecuencia entre los -5 y -10 grados.

Riego y tipo de suelo

Para plantar este arbusto necesitaremos de suelos de pH neutro con tendencias ácidas, típico de zonas boscosas. Es aconsejable que tenga vegetación abundante y umbría alrededor. A las muy malas puede soportar algo de alcalinidad.

Durante la época de invierno no necesita de riego. Con mantener la humedad es más que suficiente. En las zonas de verano si hay que darles un riego más abundante y mantenerle la humedad siempre. Si las precipitaciones son más reducidas, puede tolerar algo más la sequía.

Multiplicación, plagas y enfermedades

Si queremos multiplicarlo necesitaremos conseguir un efecto de seto Esto se hace durante la primavera por división de la mata o por esquejes. Si se realiza por esquejes, tenemos que esperar a que la planta enraíce en una maceta para luego trasplantarla cuando tenga el sistema radicular.

Su alta rusticidad le otorga gran resistencia a las plagas y enfermedades. Por lo general es una planta bastante resistente. No como algunas otras del jardín.

Propiedades del Ruscus aculeatus

Este arbusto se ha utilizado por sus propiedades especiales. Dichas propiedades tienen su origen en la síntesis de una molécula muy concreta. Se trata de la rutina o rutósido. Es un flavonoide (grupo de moléculas que muchas plantas sintetizan) que es capaz de ser metabolizadas y son responsables de otorgarle a la planta capacidades antiinflamatorias y hasta anticancerígenas.

Estas propiedades se pueden verificar con expertos bioquímicos y farmacéuticos que han afirmado que estos flavonoides son efectivos. Ante tales afirmaciones, la industria ha ganado muchos millones con la venta de alimentos funcionales y suplementos nutritivos con alta concentración de estos flavonoides. Este consumo acabó teniendo un efecto placebo únicamente y sin poder demostrarse efectos reales.

Con estas maravillas medicinales de las plantas juegan mucho las industrias. La razón de ser un producto natural hace que mucha gente apueste por ello e invierta en salud. Sin embargo, cuando la gente reporta los efectos inexistentes de muchas de estas plantas, se consigue que tenga un rechazo por la sociedad.

Es cierto que hay algunos estudios de bioactividad de los extractos y compuestos del Ruscus aculeatus llevados a cabo por algunas universidades e institutos de investigación en Alemania y Serbia. Sin embargo, estos estudios se realizaron en condiciones muy concretas. Se emplearon cultivos microbiológicos con un gran número de bacterias para comprobar, de forma aislada, sus propiedades bactericidas.

Entre los resultados nos encontramos con algunos bastante buenos, sobre todo de la rutina. Pero no podemos extrapolar estos resultados al ser humano, ya que fueron cultivos muy aislados.

Utilidades

Según las personas que dicen que sus moléculas tienen un efecto sobre la salud de los pacientes, se suelen vender en seco para preparar infusiones. Si se toma frecuentemente puede ayudar a combatir la flebitis, tobillos hinchados, gota, artritis, etc. Además, tiene fama de ser un buen diurético.

La textura antes mencionada de los tallos era antiguamente empleado para fabricar algunos tipos de escobillas. Esto se hacía porque es bastante duro y rasposo. También se empleaba para proteger los alimentos de la despensa de los ratones. Al cubrir los alimentos con los filocladios espinosos, los ratones no se acercaban a la comida.

Por último, se utiliza como elemento decorativo en Navidad, sustituyendo al acebo. Como podéis ver, el Ruscus aculeatus es una planta bastante especial. Es muy conocida y utilizada por mucha gente aunque la veracidad de sus efectos aún está por confirmar. Con estos consejos podrás cuidar en tu jardín de este arbusto y comprobar si de verdad tiene propiedades curativas.

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