Euphorbia aphylla

La Euphorbia aphylla es un arbusto pequeño

La Euphorbia aphylla es un arbusto que tanto se puede cultivar tanto en una maceta grande como en el suelo. Crece lentamente, y si bien no tiene flores tan bonitas como las tienen los rosales por ejemplo, es una planta que puede ser una excelente opción para cultivar en un lugar donde las temperaturas llegan a ser muy altas en verano y donde, además, llueve poco.

Así que no vamos a extendernos más con la introducción, porque tenemos muchas ganas de contarte todo lo que has de saber sobre ella, la Euphorbia aphylla.

Origen y características de la Euphorbia aphylla

La Euphorbia aphylla es un arbusto

Imagen – Wikimedia/Olo72

Nuestra protagonista es una planta arbustiva endémica de las Islas Canarias perteneciente al género Euphorbia. Puede alcanzar una altura de 50 centímetros, y ramifica desde poca distancia del suelo. Tiene tallos suculentos, pero de ellos no brotan hojas. Las florecillas brotan desde la parte superior de los tallos, son amarillas, y se agrupan en inflorescencias.

En cuanto a su ritmo de crecimiento, no es de las plantas más rápidas, pero sí que podemos ver que crece en torno a los 5 centímetros cada temporada. Esto, sumado a su alta resistencia a la sequía, hace que sea muy interesante cultivarla. Pero eso sí, es importante tener en cuenta que, al igual que todas las euforbias, ella también contiene látex en su interior. Este, si entra en contacto con la piel, causa irritación y picor.

¿Cómo se cuida?

Cuidar de una Euphorbia aphylla es sencillo, ya que solo necesitará que le prestemos atención de vez en cuando. De hecho, los problemas pueden aparecer si la mimamos en exceso; es decir, si la regamos muy seguido o si la abonamos más de lo necesario. Por ello, y con el fin de mantenerla siempre con un buen estado de salud, vamos a ver a continuación cómo se ha de cuidar:

Ubicación

Se trata de una planta que ha de estar en un lugar soleado, ya que en sitios en los que no hay mucha luz tiende a crecer etiolada. Esto significa que sus ramas se alargan más de la cuenta, debilitándose, en dirección a la fuente de luz más potente que haya en el sitio donde esté.

Por sus raíces no has de preocuparte ya que no son invasivas, pero sí que te recomendamos que, si la vas a poner en el suelo, la plantes a un metro, más o menos, de la pared o muro. De esta manera, va a poder crecer y desarrollarse con total libertad.

Tierra o sustrato

  • Jardín: la Euphorbia aphylla crece en suelos ligeros, que no se encharcan con facilidad. Por consiguiente, si el que hay en el jardín es muy compacto, lo ideal será cavar un hoyo de unos 50 x 50 centímetros como mínimo, y llenarlo con una mezcla de turba con pómice o perlita a partes iguales.
  • Maceta: si se va a tener en maceta es aconsejable que se plante con sustratos ligeros, como la turba negra mezclada con perlita a partes iguales, o tierra para suculentas (en venta aquí).

Riego

La Euphorbia aphylla es una planta arbustiva

Imagen – Wikimedia/H. Zell

Si hablamos del riego, ha de ser escaso. Es una planta que si bien es capaz de soportar la sequía una vez establecida en un lugar, el exceso de agua va a pudrir las raíces. Por ello, es importante que se controlen los riegos, regando solo cuando la tierra se haya secado. Eso sí: cada vez que toque, tenemos que echar agua a dicha tierra, o sustrato si está en maceta, y siempre a última hora de la tarde. De este modo, tendrá más tiempo para hidratarse.

Por otro lado, si vas a cultivarla en una maceta, no has de ponerle un plato debajo, pues cada vez que riegues el agua que no se haya absorbido se acumulará en ese plato. Por consiguiente, las raíces estarán en contacto con ella, algo que podría ser contraproducente, ya que se podrían ahogar, literalmente. De manera que, para evitarlo, lo mejor es dejar que el agua salga por los agujeros de drenaje y caiga al suelo. Si quisieras ponerle un plato, acuérdate de escurrirlo después de regar.

Abonado

La Euphorbia aphylla es una planta que se recomienda abonar si está plantada en maceta en primavera y verano. Para ello se usarán abonos o fertilizantes líquidos, como uno específico para suculentas (en venta aquí). Se han de seguir las indicaciones de uso, pues de lo contrario vamos a correr el riesgo de echar más cantidad de la que sería adecuada, y esto más que ayudarle a crecer más haría justo lo contrario: dañar su sistema radicular, ralentizando su crecimiento.

Multiplicación

Se multiplica por esquejes de tallo durante la primavera. Para ello, se corta uno con una sierra de mano previamente desinfectada, y se corta. A continuación, se planta en una maceta con, por ejemplo, sustrato para suculentas, se riega y se coloca en semisombra. Para aumentar las probabilidades de éxito se puede impregnar la base con hormonas de enraizamiento (en venta aquí) antes de plantarlo, pero no es imprescindible.

En cuestión de un par de semanas empezará a emitir sus raíces, aunque tendremos que dejarla en esa maceta hasta que haya enraizado bien; es decir, hasta que veamos que las raíces empiezan a asomar por los agujeros de la maceta.

Rusticidad

Soporta heladas muy suaves de hasta los -3ºC, y siempre que sean puntuales y de corta duración.

Las flores de la Euphorbia aphylla son amarillas

Imagen – Wikimedia/H. Zell

¿Qué te ha parecido la Euphorbia aphylla?


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