La fruta de hala, la más extraña del mundo

El fruto del Hala es extraño

Imagen – Wikimedia/AntanO

En las selvas tropicales del Pacífico vive un árbol que produce la fruta comestible más extraña del mundo: cuando está sin abrir, casi podríamos decir que se parece a un cerebro; pero cuando se abre, da la impresión de ser un planeta explotando.

Se conoce como hala fruit en inglés, o fruto de hala en castellano, y está formada por numerosas falanges apiñadas. En su interior, tiene una semilla redonda, de color amarillo claro. Pero además de bonita, es medicinal.

Usos del fruto de hala

El fruto de hala parece un planeta explotando

El fruto de hala mide unos 30 centímetros de largo por otros 20 centímetros de diámetro. La parte comestible son las falanges, las cuales tienen un sabor agradable, dulce. Puede consumirse cruda, aunque también se utiliza para aromatizar platos, y como medicinal. Es más, en sus lugares de origen se utiliza para aliviar el dolor de cabeza, el estreñimiento y para tener un sistema de defensas más fuerte, pues es rica en vitamina C. Incluso la fibra es tan dura que sirve como hilo dental.

La planta que la produce es el Pandanus tectorius, un árbol de hoja perenne que alcanza los 9 metros de altura. Se conoce como el árbol de hala, y es originario de Queensland (Australia), Indonesia y de algunas islas del Pacífico entre las que se encuentra Hawái. Al ser muy sensible al frío, en España solo lo podemos cultivar en puntos muy concretos, como por ejemplo en algunos lugares de las Islas Canarias, quizás en la Costa Tropical de Málaga, y como planta de interior en el resto.

De hecho, por ese motivo en los viveros es más fácil encontrar otras especies de Pandanus, como el Pandanus utilis, el cual aunque también es tropical resiste algo el frío. Su fruto también es comestible, aunque no tiene tanto sabor como el fruto del hala. En algunos restaurantes de cocina oriental a veces utilizan las hoja del Pandanus amaryllifolius, las cuales a menudo se conocen por el nombre de vainilla de Asia, pues al igual que la orquídea Vanilla se utiliza para aromatizar algunos platos y/o para complementar sabores como el chocolate.

¿Cómo se come?

Para degustarla hay que quitar un par de falanges con la ayuda de un cubierto y algo de fuerza. Después, el resto saldrá más fácil. Una vez estén, simplemente tienes que masticar una por el centro, así se romperán las fibras, y luego succionar el néctar que contiene.

Eso sí, es importante que no cojas ninguna que no te vayas a comer ese mismo día ya que fermenta rápidamente, y al hacerlo emite un olor muy desagradable.

Cultivo del árbol de hala

El Pandanus tectorius es un árbol suculento

Imagen – Wikimedia/Forest & Kim Starr

El árbol de hala es muy, muy sensible al frío. Solo puede crecer en un jardín todo el año si las temperaturas se mantienen por encima de los 18ºC, y si la humedad ambiental es alta. Además, ha de estar situado en un lugar con sombra parcial, es decir, en una zona en la que haya mucha claridad pero en la que no le dé el sol de manera directa, al menos no durante mucho tiempo.

Por otro lado, hay que saber que existen ejemplares masculinos y femeninos. Por ello, si queremos que den fruto tendremos que tener uno de cada plantados cerca para que se produzca la polinización. Ahora bien, una vez que hemos conseguido semillas, ¿cómo se han de sembrar?

  1. Lo primero es preparar una bandeja de semillero (en venta aquí) que tenga algunos alvéolos con agujeros en su base. Para ello simplemente tendremos que llenarlo con sustratos específicos (en venta aquí) y regar.
  2. Después, se colocará una o dos semillas en cada alvéolo, y las cubriremos con un poco de sustrato.
  3. Luego, colocaremos una bandeja de semillero en el interior de otra bandeja, esta última normal, sin agujeros (en venta aquí). Cada vez que veamos que el sustrato se esté secando, echaremos agua a esa bandeja.
  4. Por último, las llevaremos al exterior, en una zona con luz pero no directa.

Si va todo bien, las semillas germinarán en unos 15 días a unos 20-25ºC. Una vez germinen, las dejaremos en el semillero hasta que les salgan raíces por los agujeros. De este modo, será sencillo trasplantarlas a una maceta, la cual llenaremos con sustrato de cultivo universal (en venta aquí).

¿Se puede tener como planta de interior?

El Pandanus tectorius es una planta que en interior es un poco exigente, pero eso no significa que sea complicada. Mientras la pongamos en una habitación en la que haya mucha luz natural, una humedad ambiental alta (se puede conseguir pulverizando sus hojas con agua por ejemplo) y lo reguemos dos o tres veces a la semana durante el verano y menos el resto del año, no tiene por qué haber problemas.

Su principal enemigo dentro de una vivienda son las corrientes de aire, independientemente de si son del ventilador, aire acondicionado, o de una ventana. Estas hacen que las hojas se sequen, es decir, se vuelvan marrones antes de tiempo. Por eso, es importante que en el lugar donde esté no haya ningún aparato que genere este tipo de corrientes.

Las hojas de Pandanus tectorius son alargadas

Imagen – Wikimedia/Judgefloro

¿Conocías la fruta de hala?


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