7 tipos de Echeveria y sus cuidados

Echeveria runyonii

Echeveria runyonii ‘Topsy turvy’ // Imagen – Wikimedia/Forest & Kim Starr

Las crasas como las que te voy a presentar a continuación son una maravilla, porque aunque ya de por sí producen pétalos muy bonitos, ellas mismas parecen que son, también, flores, o plantas artificiales hechas por un profesional. Lo más interesante es que hay muchos tipos de Echeveria, a cada cual más decorativo y curioso.

No te voy a mentir: no son precisamente las suculentas más fáciles de cuidar, pero tampoco son complicadas. Si quieres empezar tu colección, o ampliarla, ahora vas a ver varios tipos y, al final, te diré cómo mantenerlas en buen estado.

7 tipos de Echeveria para jardín o maceta

Echeveria elegans

Echeveria elegans en jardín

Imagen – Wikimedia/Krzysztof Golik

Conocida como rosa de alabastro, es una planta originaria de México que forma rosetas de hojas gruesas de color azul pálido. Las flores se agrupan en racimos de unos 10-15cm de largo, y son rosas.

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Echeveria elegans

Echeveria agavoides

Vista de una Echeveria agavoides en maceta

Imagen – Flickr/唐 喬

Es originaria de México, y forma una roseta de hojas carnosas, más o menos triangulares, verdes con las puntas de color rojo. Produce un tallo floral de unos 50cm de largo, con flores rosas, naranjas o rojas.

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Echeveria agavoides

Echeveria lilacina

Echeveria lilacina en un jardín

Es originaria de México, y forma una roseta de hojas aovadas y muy compactas de color gris-azulado, verde intenso o verde rosado. Las flores brotan de un tallo floral y son rosas o rojas.

Echeveria glauca (ahora Echeveria secunda)

Una Echeveria secunda en hábitat

Imagen – Wikimedia/Vengolis

Es una planta endémica de México, donde se la conoce como conchita o tememetla. Forma una roseta de hojas compacta, de unos 20cm de diámetro, carnosas y glaucas. Las flores brotan de un tallo floral que llega a medir hasta 31cm de largo, y son rojizas o rosadas.

Echeveria setosa

Echeveria setosa en hábitat

Imagen – Wikimedia/Cody Hough

Es una planta nativa de las montañas del estado de Puebla (México). Desarrolla una roseta de hojas carnosas y verdes de hasta 15cm de altura cubiertas por vellosidades blanquecinas. Produce flores rojas y amarillas de un tallo delgado y largo, de unos 30cm.

Echeveria pulvinata

Vista de una Echeveria pulvinata

Imagen – Flickr/amantedar

Conocida como echeveria peluda, es una planta originaria de Oaxaca (México) que desarrolla una roseta de hojas ovales cubiertas por pelillos blancos. Las flores se agrupan en racimos y son rojas o anaranjadas.

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Echeveria imbricata (híbrido de Echeveria secunda ‘Glauca’ y Echeveria gibbiflora ‘Metalica’)

Echeveria imbricata

Imagen – Flickr/mcgrayjr

Es una planta híbrida que produce una roseta de hojas ovales de color verde, verde rosado o verde azulado. Las flores salen de un tallo corto, de unos 10-20cm, y son amarillas o rosadas.

¿Cómo cuidar las Echeveria?

Si te apetece tener alguna, o si ya tienes y dudas sobre sus cuidados, te recomendamos seguir estos consejos:

Ubicación

  • Exterior: lo ideal es que estén a pleno sol, o como mínimo en una zona muy luminosa. Pero cuidado con exponerla al astro rey sin antes acostumbrarla, ya que de lo contrario sus hojas se quemarían rápidamente.
  • Interior: necesita mucha luz. Si dispones de una habitación ventanas que den a una zona despejada del exterior, colócala ahí, cerca (nunca justo delante, pues también se podría quemar).

Tierra

Echeveria rundelli en hábitat

Imagen – Wikimedia/Salicna

  • Maceta: rellénala con sustratos arenosos, como el pómice (en venta aquí) o la akadama (en venta aquí). Otra opción es mezclar sustrato de cultivo universal (en venta aquí) con perlita (en venta aquí) a partes iguales.
  • Jardín: necesita una tierra que sea capaz de drenar rápido el agua, pues sus raíces son muy sensibles al encharcamiento. Como este suelo es difícil tenerlo en un jardín, lo que se hace mucho es cavar un agujero lo suficientemente profundo y ancho para poder luego introducir un bloque (de esos que son cuadrados, de unos 20x20cm mínimo, y están huecos), y rellenar luego ese bloque con algún sustrato que hemos mencionado antes. Para no correr ningún riesgo, antes de echar el sustrato puedes introducir un trozo de malla de sombreo con el fin de que las raíces nunca estén en contacto con la tierra original de tu jardín.

Riego

Escaso. Durante el verano sí que habrá que regar algo más seguido, pero siempre hay que procurar dejar el sustrato entre riegos. En caso de tenerla en maceta, nunca mojes sus hojas y, si le pones un plato debajo, acuérdate de retirar el agua que sobre a los 30 minutos de haber regado.

Abonado

Desde comienzos de primavera hasta finales del verano es importante abonar a las Echeveria con un abono para cactus y suculentas líquido (en venta aquí) o en gránulos (en venta aquí) siguiendo las indicaciones especificadas en el envase.

Multiplicación

Echeveria pulidonis

Echeveria pulidonis // Imagen – Flickr/Rüveyde

Si bien se pueden multiplicar por semillas, este método es bastante complicado. Se necesita colocar un semillero con sustrato arenoso que se mantendrá siempre ligeramente húmedo, cerca de una fuente de calor, e ir haciendo tratamientos con fungicida para evitar a los hongos. Y aún así, por mucho control que se tenga, no puedes estar seguro de que vayan a germinar.

Por eso, lo que se hace es multiplicarla por esquejes de hoja o de tallo en primavera-verano. La manera de proceder en cualquier caso es la misma:

  1. Se separa una hoja o un tallo de la planta.
  2. Se deja secar un par de días (hasta una semana si es un tallo).
  3. Y se planta en macetas con sustrato de cultivo universal mezclado con perlita a partes iguales.

En el caso de las hojas, estas se recuestan, tapando un poco la parte más estrecha (la que la mantenía unida a la planta madre). Así, empezarás a ver que prosperan más o menos a los 15 días.

Época de plantación o trasplante

En primavera. De tenerla en maceta, trasplantar cada 2 años más o menos.

Plagas y enfermedades

Son muy resistentes, pero las cochinillas, los pulgones (en las flores sobretodo) y los moluscos (caracoles y babosas) son unos enemigos que hay que vigilar y controlar, por ejemplo con tierra de diatomeas (en venta aquí).

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Rusticidad

Las Echeveria resisten el frío, pero las heladas les perjudican. Es preferible que no baje de los 0 grados, pero si en tu zona hay heladas débiles y puntuales de hasta los -2ºC no tendrás que preocuparte demasiado. Es muy posible que sus hojas sufran algunos daños por la escarcha, pero nada serio.

Eso sí, hay algunas especies, como la E. ruyonii, que es mejor proteger dentro de casa. Si tienes dudas, consúltanos.

Vista de una Echeveria laui

Echeveria laui // Imagen – Wikimedia/Salicna

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