Cerezo de racimos (Prunus padus)

Imagen – Wikimedia/Rasbak

Hay árboles que son una auténtica maravilla, como el Prunus padus. Cuando esta especie está en flor, es una auténtica gozada verlo, ¡hasta los insectos beneficiosos, como las abejas, se sienten atraídas por él! Y eso, si tenemos un huerto por ejemplo, es algo que nos vendrá de perlas.

El mantenimiento no es un tema que deba de preocuparnos: resiste bien las heladas, y no requiere de ningún cuidado especial. Ahora bien, y como siempre digo, es importante conocer las preferencias de las plantas para que podamos asegurarles una buena vida allá donde queramos tenerlas. Así que vamos allá.

Origen y características

Imagen – Wikimedia/Pöllö

Conocido como cerezo aliso, cerezo de racimos, cerisuela o cerezo pado, es un árbol caducifolio originario de Europa, Asia occidental y el norte de África. En España lo encontraremos en la mitad septentrional de la península ibérica, pero no así en el archipiélago balear ni tampoco en el canario.

Alcanza una altura máxima de 8 metros, con un tronco más o menos recto de un grosor de unos 40-50cm. Su copa es redondeada, compuesta por hojas simples, serradas, de 5 a 10cm de largo por 3-6cm de ancho, con forma ovalada o elíptica. Las flores son blancas, y aparecen agrupadas en racimos. Y el fruto, que también crece en racimos, es globoso, de color negro y mide algo menos de un centímetro. Este es comestible, pero no hay que abusar ya que podría provocarnos vómitos y/o náuseas.

Se suele confundir con el Prunus serotina, pero este tiene las hojas opacas y no brillantes, y las flores aparece en la primavera temprana.

¿Cuáles son sus cuidados?

Imagen – Wikimedia/Hämbörger

Si quieres tener un ejemplar, te recomendamos cuidarlo del siguiente modo:

Ubicación

El cerezo de racimos es un árbol que tiene que estar en el exterior, a ser posible a pleno sol aunque tolera la semisombra. Sus raíces no son invasivas, pero como tiene tendencia a formar una copa algo amplia se debe plantar a una distancia de al menos 5-6 metros de muros, paredes, etc., así como de otras plantas que sean altas.

Tierra

  • Maceta: para que crezca bien es preferible usar sustrato para plantas ácidas (como este que venden aquí), o mezclar un 70% de akadama con un 30% de kiryuzuna, de los cuales tienes toda la información aquí.
  • Jardín: crece en suelos preferentemente ácidos, con buen drenaje, y húmedos.
Te recomendamos:La importancia del drenaje para nuestras plantas

Riego

El riego ha de ser frecuente; de hecho, debes saber que en hábitat se suele encontrar cerca de ríos y humedales. Pero ojo, eso no significa que haya que tratarlo como una planta acuática, pues no lo es. Ahora, no hay que dejar que la tierra esté seca pues de lo contrario podrían surgir problemas (muchas raíces se secarían, y el resto del árbol podría ir detrás).

Así pues, ¿cada cuánto hay que regarlo? Bueno, dependerá de las condiciones climatológicas, pero en general se debe regar una media de 3-4 veces a la semana en verano, y una media de 1-2 a la semana el resto del año. Si lo tienes en maceta le puedes poner un plato debajo e ir rellenándoselo cada vez que lo veas vacío, pero esto hazlo solo durante la temporada veraniega, en invierno no pues de lo contrario sus raíces correrían el riesgo de pudrición.

Usa a ser posible agua de lluvia o sin cal. En el caso de que no puedas conseguirla, echa una cucharada sopera de vinagre en 5l de agua, y comprueba su pH introduciendo una tira medidora (las venden en farmacias y aquí).

Abonado

Desde comienzos de primavera hasta finales del verano se debe abonar con abonos orgánicos, como el compost, el mantillo, las cáscaras de huevo y de plátano, u otros que puedes ver aquí.

Si lo tienes en maceta, usa abonos líquidos siguiendo las indicaciones especificadas en el envase del producto. Esto es muy importante, ya que si no respetamos eso correríamos el riesgo de que las raíces se ”quemasen”.

Poda

Hacia mediados/finales de otoño, cuando las hojas estén todas caídas, o a mediados/finales de invierno se han de quitar las ramas secas, enfermas, débiles o rotas. Pero ojo: cuidado con las heladas fuertes, pues de producirse podrían causar daños al Prunus padus recién podado.

Época de plantación o trasplante

A finales de invierno, cuando las hojas estén a punto de brotar (lo sabrás al ver sus yemas, que parecerá que se ”hinchan”).

De cultivarlo en maceta, tienes que acordarte de trasplantarlo a una mayor cada dos o tres años.

Plagas

Es muy resistente; sin embargo, la tejedora (Argyresthia pruniella) está causando estragos en las poblaciones de Prunus padus de la península ibérica, al devorar sus hojas y al cubrirlos además con sus telarañas.

Para evitarlo, se debe de tener al árbol bien regado y abonado, y hacer tratamientos preventivos con tierra de diatomeas (en venta aquí) una vez al mes.

Rusticidad

Resiste heladas de hasta los -18ºC, pero no vive en climas tropicales. Necesita pasar frío para poder descansar en invierno, retomar fuerzas, y reanudar su crecimiento en primavera.

Imagen – Wikimedia/Agnieszka Kwiecień

¿Qué te ha parecido el Prunus padus?

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