Ombú (Phytolacca dioica)

Si existe una planta inmensa que dé una agradable sombra, esa es el ombú. Por sus características solo se puede cultivar en amplios jardines, lo más lejos posible de tuberías y construcciones, pero si se tiene oportunidad de, al menos, verlo, seguro que se disfrutará.

Y es que esta es una de las que apetece ver una y otra vez. Por este motivo, no podíamos dejar de escribir para ti este artículo especial.

Origen y características

Nuestro protagonista es una planta perennifolia originaria del nordeste argentino, Uruguay y del sur de Brasil. Su nombre científico es Phytolacca dioica, aunque se le conoce más como ombú o bellasombra. Alcanza una altura de 10 a 15 metros, con una copa amplia de 5-6m. Las hojas son simples, ovado-elípticas, agudas, glabras y pecioladas.

Las flores se disponen en racimos de pequeño tamaño y son blanquecinas. Hay femeninas, que tienen 10-12 carpelos, y masculinas que cuentan con 20-30 estambres y un perianto con 4-5 piezas. El fruto es verdoso, carnoso y tóxico.

Para muchos, es más una hierba que un árbol, ya que si cortamos por ejemplo una rama, no veríamos los anillos anuales del crecimiento que sí vemos en los árboles. Además, el ombú es una planta con varios tallos principales, mientras que aquellos solo tienen uno. Así y todo, al poseer madera -ligera, pero madera al fin y al cabo- podríamos decir que es un árbol. De todas formas, hay que saber que los científicos lo incluyen en el grupo de las Dicotiledóneas o. centrospermales, familia fitolacaceas.

¿Cuáles son sus cuidados?

Si quieres y puedes tener un ejemplar, te recomendamos proporcionarle los siguientes cuidados:

Ubicación

Es importante que esté en el exterior, a pleno sol. Como comentábamos antes, debe de estar lejos de tuberías y demás, como mínimo a 10 metros.

Tierra

  • Jardín: crece en todo tipo de suelos, pero prefiere los que son fértiles y tienen buen drenaje.
  • Maceta: sustrato de cultivo universal. Por sus características no se puede tener en maceta durante mucho tiempo.

Riego

La frecuencia de riego variará dependiendo de la estación del año en la que te encuentres, así como en la ubicación que hayas escogido para el ombú. Pero por lo general, hay que regar unas 3 veces por semana en verano y cada 4-5 días el resto del año. En caso de tenerlo en maceta, durante el verano le puedes poner un plato debajo para aprovechar más y mejor el agua.

Abonado

No se aconseja. En maceta sí que lo puedes abonar 2-3 veces al año con un abono como el guano (líquido) siguiendo las indicaciones especificadas en el envase.

Época de plantación o trasplante

En primavera, cuando el riesgo de heladas haya pasado. De tenerlo en maceta, hay que trasplantarlo cada 2 años a una mayor.

Multiplicación

El ombú se multiplica por semillas en cuanto los frutos terminan de madurar; también en primavera. El paso a paso a seguir es el siguiente:

  1. Primero, se rellena una bandeja de semillero con sustrato de cultivo universal.
  2. Segundo, se riega, de manera que el sustrato quede bien empapado.
  3. Tercero, se coloca un máximo de dos semillas en cada alvéolo.
  4. Cuarto, se cubren con una fina capa de sustrato y se vuelve a regar, esta vez con un pulverizador.
  5. Quinto, se introduce la bandeja de semillero en una bandeja algo más grande sin agujeros, en el exterior, a pleno sol.
  6. Sexto, se llena de agua la bandeja sin agujeros regularmente para evitar que el sustrato pierda la humedad.

Así, germinarán en 2-3 semanas. En cuanto se le salgan raíces por los agujeros de drenaje, será el momento de pasarlas a macetas individuales o al jardín.

Poda

No requiere poda. Tan solo hay que quitar las ramas secas, enfermas o débiles, y también aquellos tallos que surjan próximos al suelo.

Plagas y enfermedades

Es muy resistente.

Rusticidad

Soporta el frío y las heladas de hasta los -10ºC, pero las ramas jóvenes pueden verse perjudicadas si la temperatura baja de los 0º.

¿Qué usos tiene?

El ombú es una planta que se usa como ornamental en amplios jardines. Como ejemplar aislado, da una excelente sombra, y como bonsái es espectacular. Además, como hemos visto no es difícil de cuidar.

Bonsái de ombú

Si no puedes cultivarlo en el suelo, siempre puedes trabajarlo como bonsái. Los cuidados que necesita son:

  • Ubicación:
    • Exterior: a pleno sol o en semisombra.
    • Interior: en una habitación con abundante luz.
  • Sustrato: 70% akadama con 30% de kiryuzuna.
  • Riego: 3-4 veces por semana en verano, algo menos el resto del año.
  • Estilos: escoba, tronco doble o múltiple.
  • Poda: se ha de ir podando para controlar el crecimiento, quitando las ramas secas, enfermas o débiles y recortando aquellas que estén creciendo demasiado.
  • Plagas: es muy resistente, pero puede verse afectado por alguna cochinilla, trips, arañas rojas o moscas blancas, pero no le afecta en demasía. Aún así, se pueden eliminar con insecticidas específicos.
  • Trasplante: cada 2 años, en primavera.

Y con esto terminamos. ¿Qué te ha parecido el ombú?

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Investigadora de las plantas y de su mundo, actualmente soy coordinadora de este querido blog, en el cual llevo colaborando varios años. Me encanta trabajar con la tierra y observar el comportamiento de cada uno de los seres vegetales, pues todos tienen características que los hacen únicos.

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