La Rhizoctonia es un complejo de hongos patógenos transmitidos por el suelo que representa una de las mayores amenazas para cultivos agrícolas, ornamentales y céspedes en todo el mundo. Se caracteriza principalmente por provocar diversas enfermedades en las plantas, como la pudrición de raíces, tallos y coronas, manchas foliares y la temida mancha larga en céspedes. Esta guía exhaustiva aborda a fondo los síntomas, las causas, el ciclo biológico, los factores de predisposición y las formas más efectivas de prevenir y combatir la Rhizoctonia en distintos tipos de plantas y ambientes, integrando toda la información relevante y actualizada extraída de los recursos más fiables y expertos.
¿Qué es Rhizoctonia y cómo afecta a las plantas?
El término Rhizoctonia incluye varias especies de hongos del suelo con capacidad para infectar una amplia gama de plantas cultivadas, ornamentales y silvestres. Los géneros y especies más comunes, como Rhizoctonia solani y Rhizoctonia crocorum, se comportan como patógenos de raíces, tallos, hojas y órganos subterráneos, aunque pueden encontrarse de forma saprofita, viviendo sobre materia orgánica en descomposición.
Rhizoctonia puede permanecer en el suelo durante años en forma de esclerocios (estructuras resistentes y duras de color oscuro) o de micelio. Esta capacidad de supervivencia le permite persistir incluso en ausencia de plantas hospedantes y dificultar su erradicación. Cuando las condiciones son favorables, los esclerocios germinan y el hongo coloniza rápidamente los tejidos vegetales, provocando daños severos en cultivos y áreas verdes.
Los cultivos y plantas susceptibles abarcan una larga lista: patata, remolacha, zanahoria, albahaca, tomate, berenjena, calabaza, melón, pepino, lechuga, judía, soja, pimiento, arroz, trigo, cebada, maíz, césped, algodón, fresa, tabaco, entre otros. También se ve en especies ornamentales, céspedes y plantas de huerto.

Síntomas de Rhizoctonia: cómo identificar la infección en plantas y cultivos
La sintomatología producida por Rhizoctonia es variada y depende tanto de la especie de hongo como de la planta huésped, la etapa de desarrollo y las condiciones ambientales. Detectar los síntomas de manera temprana es crucial para detener su avance. A continuación se describen de manera detallada los síntomas más comunes según el órgano afectado y la especie vegetal:
- Síntomas en raíces y tubérculos: Aparición de podredumbre seca o húmeda, con zonas blandas o corchosas de color marrón oscuro a negro. En el caso de patatas y remolachas, se observan esclerocios negros en la superficie y grietas profundas. El tejido interno puede mostrar podredumbre seca grisácea. Las raíces de plantas jóvenes se vuelven marrones y blandas, perdiendo su firmeza natural.
- Síntomas en tallos: Lesiones hundidas de color marrón rojizo a negro, normalmente en la base del tallo y cerca del nivel del suelo. Estas lesiones pueden rodear completamente el tallo, interrumpiendo el transporte de agua y nutrientes y causando marchitez, defoliación prematura e incluso la muerte de la planta. Los tallos pueden presentar micelio marrón o blanquecino y, en ataques severos, necrosis y deformaciones.
- Síntomas foliares y manchas: En hojas que tocan el suelo o en condiciones de alta humedad, pueden desarrollarse manchas marrones o amarillentas, y es frecuente la aparición de roya en cultivos sensibles. En céspedes, la mancha larga y la mancha parda son manifestaciones comunes, con áreas circulares o irregulares de color amarillento, anaranjado o marrón.
- Síntomas en plántulas (mal de los almácigos): Necrosis y podredumbre en la base del tallo de plántulas recién emergidas, lo que provoca su caída y muerte repentina. Es frecuente observar micelio en la zona de la lesión.
- Síntomas específicos en césped: Aparición de parches circulares de entre 1 y 8 metros de diámetro, con hojas amarillas o anaranjadas en la periferia. Las áreas pueden ser perennes y expandirse año tras año, con centros ralos y sumidos que facilitan la invasión de malezas.
Importancia de la identificación correcta: Los síntomas de Rhizoctonia pueden confundirse con otros hongos del suelo como Fusarium, Pythium o Sclerotinia. El diagnóstico preciso es fundamental para tomar medidas de control adecuadas y evitar tratamientos ineficaces.

Factores que favorecen el desarrollo de Rhizoctonia en plantas
La infección y proliferación de Rhizoctonia dependen de una serie de factores ambientales, agronómicos y fisiológicos que aumentan el riesgo y la severidad del ataque. Comprender estos factores es la clave para diseñar estrategias de prevención y manejo más efectivas:
- Temperaturas moderadas a altas: La mayoría de las especies proliferan entre 12°C y 32°C, aunque algunas pueden desarrollarse desde los 9°C hasta los 27°C. Los ataques son más comunes en primavera, verano y principios de otoño.
- Alta humedad y suelos mal drenados: Los suelos húmedos, compactados y con drenaje deficiente son ideales para el desarrollo de Rhizoctonia, especialmente si hay restos vegetales en descomposición.
- Heridas en tejidos: Las heridas causadas por nematodos, labores agrícolas, viento o manejo inadecuado facilitan la entrada del hongo a los tejidos vegetales.
- Rotación corta de cultivos y monocultivo: Repetir cultivos sensibles (como patata o remolacha) en la misma parcela sin un periodo suficiente de descanso favorece la acumulación del patógeno en el suelo.
- Alta densidad de plantación y escasa aireación: La falta de espacio entre las plantas, el sombreado excesivo y el poco flujo de aire favorecen la humedad constante y el avance del hongo.
- Presencia de restos vegetales infectados: Los residuos de cosecha y plantas infectadas actúan como fuente de inóculo.
- Uso de semillas o plántulas infectadas: Plantar material vegetativo proveniente de lotes afectados es una de las principales vías de introducción.
- Exceso de materia orgánica sin descomponer: Especialmente en céspedes, favorece la persistencia y desarrollo del patógeno.
Ciclo biológico y mecanismos de supervivencia de Rhizoctonia
Rhizoctonia es un hongo altamente adaptado a la supervivencia en condiciones adversas. A continuación, un resumen de su ciclo biológico y sus mecanismos de infección:
- Fase de supervivencia: Rhizoctonia sobrevive en el suelo como esclerocios (pequeñas estructuras compactas y resistentes) o como micelio latente en residuos vegetales.
- Germinación y colonización: Cuando las condiciones de humedad y temperatura son óptimas, los esclerocios germinan, formando hifas que buscan activamente raíces, tallos o semillas susceptibles.
- Infección: La penetración en los tejidos ocurre principalmente por heridas, pero el hongo también puede invadir tejidos sanos directamente, secretando enzimas que descomponen la barrera celular.
- Colonización y síntesis de enfermedades: Una vez dentro, el micelio se ramifica entre las células, bloqueando la circulación de savia, causando necrosis y generando nuevas esporas y esclerocios que reinician el ciclo.
- Diseminación: El hongo se propaga por agua de riego, herramientas contaminadas, insectos (como mosquitos de los hongos), viento, residuos de cosecha, suelo adherido a maquinaria, semillas infectadas y contacto entre plantas.
Plantas y cultivos afectados por Rhizoctonia
La lista de hospedantes de Rhizoctonia es vasta y diversa. Entre las plantas más afectadas se destacan:
- Cultivos hortícolas: Patata, zanahoria, remolacha, albahaca, tomate, berenjena, pimiento, calabaza, melón, pepino, lechuga, judía, soja.
- Cereales y granos: Maíz, trigo, cebada, arroz, canola, maní.
- Frutales y cultivos industriales: Fresa, algodón, tabaco.
- Ornamentales y céspedes: Zoysia, bermuda, san agustín, céspedes y plantas ornamentales de diferentes especies.
Esta gran capacidad de adaptación hace que los problemas por Rhizoctonia no estén limitados a un tipo de cultivo, sino que puedan afectar explotaciones agrícolas, jardines, viveros, invernaderos y campos deportivos.
Diagnóstico diferencial frente a otras enfermedades de suelo
El diagnóstico correcto es esencial para no confundir la Rhizoctonia con otras enfermedades de suelo. Algunos puntos distintivos son:
- Color y forma de lesiones: Lesiones marrón oscuro, a veces violáceas o secas, con esclerocios visibles en superficie.
- Micelio visible: Filamentos marrones o blanquecinos en el cuello radicular, sobre todo en condiciones húmedas.
- Corcho en tubérculos: La corteza corchosa y la presencia de esclerocios duros es típica de Rhizoctonia en patata.
- Desarrollo rápido en plántulas: Marchitamiento y caída repentina de jóvenes semillas emergidas.
- Diferencia con Fusarium, Pythium y Sclerotinia: A diferencia de estos hongos, Rhizoctonia no produce esporas asexuales (conidios), y se identifica por sus esclerocios y micelio pigmentado.
Consecuencias económicas y agronómicas de la infección por Rhizoctonia
La infección por Rhizoctonia puede generar graves pérdidas económicas y agronómicas, sobre todo en agricultura intensiva y producción profesional de céspedes:
- Reducción de emergencia y bajas en plántulas: Especialmente en semilleros, el mal de los almácigos provoca la muerte temprana de plantas, reduciendo la densidad del cultivo.
- Pérdida de rendimiento y calidad: Tubérculos, raíces y frutos afectados pierden peso comercial y valor nutricional. En patata, los esclerocios de Rhizoctonia reducen la calidad visual y la capacidad de conservación.
- Pérdida total en áreas afectadas: En invernaderos o campos deportivos, las zonas infectadas pueden quedar inservibles por temporadas enteras.
- Aumento de costes de producción: Por la necesidad de mayor control fitosanitario, rotaciones, o tratamientos químicos y biológicos.
Prevención y manejo integral de Rhizoctonia: Estrategias culturales, biológicas y químicas
La lucha contra Rhizoctonia exige un enfoque integrado que combine medidas preventivas, culturales, controles biológicos y químicos. A continuación, se detallan todas las estrategias comprobadas y recomendadas por la investigación y la experiencia agrícola:
Medidas preventivas y culturales
- Rotación de cultivos prolongada: Alternar cultivos no susceptibles durante al menos 3-4 años ayuda a reducir la presión del hongo en el suelo.
- Utilización de semillas y plántulas certificadas y libres de patógenos.
- Eliminación de restos vegetales y plantas enfermas: Remover y destruir residuos infectados, especialmente después de la cosecha.
- Mejora del drenaje y preparación del suelo: Trabajar el suelo para evitar acumulaciones de agua y favorecer la aireación, especialmente en parcelas con historia de Rhizoctonia.
- Evitar heridas en las raíces: Minimizar daños mecánicos durante labores agrícolas o trasplantes.
- Plantación en camas elevadas: Mejora la temperatura y el drenaje, disminuyendo el riesgo de infección.
- Control de densidad de plantación y aumento del espacio entre plantas: Permite mejor circulación de aire y reduce la humedad foliar.
- Controlar la humedad y el riego: Evitar encharcamientos y no regar durante periodos de bajas temperaturas.
- Rotar cultivos con sorgo y granos pequeños cuando sea posible.
- Elegir variedades resistentes o tolerantes en especies donde estén disponibles.
- Plantar solo cuando la temperatura del suelo supere los 20ºC, especialmente en cultivos sensibles.
Control biológico y prácticas sostenibles
- Utilización de microorganismos antagonistas: Aplicar bacterias beneficiosas como Bacillus subtilis o Trichoderma spp., que compiten y suprimen el desarrollo de Rhizoctonia en el medio.
- Uso de sustratos certificados y compost bien maduro: Reduce el riesgo de introducir el hongo en el sistema de producción.
- Aplicación de bioestimulantes y mejoradores de suelo: Especialmente aquellos diseñados para combatir hongos patógenos.
- Fomentar la biodiversidad microbiana: Mantener suelos sanos y vivos ayuda a limitar la expansión de la enfermedad.
Control químico: Fungicidas y consideraciones de manejo
El uso de fungicidas debe considerarse como una herramienta más dentro de un programa integrado, y nunca como único método de control:
- Tratamiento de semillas y plántulas: Fungicidas como etridiazol, carboxin, quintozene, metil-tolclofos, tiabendazol, tiram, pencicuron y captan son efectivos para reducir la incidencia en la fase inicial.
- Aplicación preventiva en céspedes y cultivos sensibles: Famílias de fungicidas recomendados incluyen carboxamidas, benzimidazoles, carbamatos, dicarboxamidas e inhibidores de la enzima QoI.
- Uso combinado con prácticas culturales: Potencia la eficacia y reduce el riesgo de resistencias.
- Consultar etiqueta y prescripciones: Es fundamental adaptar las dosis y el calendario a la especie y condiciones locales.
En jardines particulares, la disponibilidad de fungicidas puede ser limitada, por lo que se recomienda priorizar el manejo cultural y biológico.
Recomendaciones específicas para céspedes afectados por Rhizoctonia
El césped es especialmente susceptible a la mancha larga y la mancha parda, ambas causadas por distintas cepas de Rhizoctonia solani. El manejo exitoso requiere una combinación de:
- Selección de especies adaptadas y resistentes para cada zona climática.
- Manejo del riego para evitar el exceso de humedad.
- Ajuste de la fertilización: No aplicar nitrógeno en exceso ni en épocas inadecuadas (aplicar sólo cuando la temperatura del suelo supere los 18°C a 4 cm de profundidad).
- Altura de corte adecuada: Mantener la altura recomendada para cada especie de césped. Evitar cortes demasiado bajos, ya que aumentan la densidad y la humedad cerca de la base.
- Aireación y descompactación del suelo mediante pinchos huecos o vertidrain.
- Recorte de árboles y arbustos lindantes para favorecer la circulación de aire y la luz solar.
- Aplicación preventiva de fungicidas en época de riesgo y especialmente en zonas con historial de la enfermedad.
Preguntas frecuentes (FAQ) sobre Rhizoctonia en plantas
- ¿La Rhizoctonia afecta sólo a cultivos agrícolas?
No, también afecta céspedes (jardines y campos deportivos), ornamentales y plantas de interior. - ¿Se puede reutilizar el sustrato de plantas infectadas?
No, es preferible desecharlo, pues puede ser fuente de inóculo para futuras plantaciones. - ¿Se transmite el hongo por aire o por contacto?
Ambas vías son posibles, aunque la principal es por contacto con suelo contaminado, agua, herramientas u otros vectores como insectos del suelo. - ¿El control químico es suficiente?
No, debe complementarse con manejo cultural, eliminación de focos y medidas biológicas si se busca un éxito duradero. - ¿Por qué los ataques son más graves en primavera y otoño?
Las temperaturas templadas y la humedad favorecen el desarrollo del hongo, además el crecimiento lento de las plantas las hace más vulnerables. - ¿Cómo diferenciar Rhizoctonia de otras podredumbres?
Por la presencia de micelio marrón, esclerocios negros y lesiones secas y hundidas en tallos y raíces.
Una vez detectada la presencia de Rhizoctonia, el éxito del manejo depende de actuar de forma integrada y persistente:
- Eliminar y destruir plantas afectadas y restos contaminados.
- Desinfectar herramientas, maquinaria y recipientes tras cada uso (emplear agua caliente o soluciones desinfectantes).
- Utilizar únicamente sustratos y abonos certificados y libres de patógenos.
- Mejorar el drenaje y la aireación del suelo.
- Implementar rotaciones largas y evitar monocultivos de especies susceptibles.
- Aplicar tratamientos biológicos o químicos en caso de alta presión o historial de la enfermedad.
- Fomentar el uso de bioestimulantes y microorganismos beneficiosos adaptados a los cultivos.
- Vigilar constantemente el cultivo para detectar síntomas en etapas tempranas.