El riego por inundación es uno de los métodos de riego agrícola más tradicionales, sencillos y ampliamente empleados en todo el mundo. A pesar de la aparición de sistemas de riego más avanzados, esta técnica sigue siendo fundamental en la agricultura por su sencillez, bajo coste inicial y capacidad para adaptarse a ciertas condiciones de cultivo y tipos de suelo. Desde los albores de la civilización, agricultores de continentes tan diversos como Asia, África, Europa y América han recurrido al riego por inundación aprovechando cauces naturales y la fuerza de la gravedad para abastecer de agua sus campos. En la actualidad, sigue siendo la opción preferente en numerosos cultivos extensivos donde la tecnificación es limitada o se prioriza la economía de medios.
¿Qué es el riego por inundación?

El riego por inundación, también denominado riego superficial, consiste en aplicar el agua de riego cubriendo total o parcialmente la superficie del suelo agrícola, de modo que se forme una lámina de agua temporal que el terreno absorbe poco a poco. La fuerza de la gravedad es la encargada de impulsar el movimiento del agua, permitiendo que se infiltre y humedezca toda la zona radicular de los cultivos. Es un método ideal para terrenos relativamente planos o nivelados y resulta especialmente eficiente en situaciones donde la disponibilidad de agua no es una limitación.
Para su funcionamiento, es habitual el uso de una red de canales, acequias o surcos que distribuyen el agua desde la fuente principal (ríos, embalses, pozos) hacia el terreno. Dependiendo del tipo de cultivo, el grado de tecnificación y la topografía, se pueden utilizar diferentes modalidades de riego por inundación, entre las que destacan:
- Riego por tablares o cuencas: El campo se divide en parcelas o sectores pequeños (tablares), rodeados por pequeñas presas o diques de tierra que retienen el agua hasta que el suelo queda saturado.
- Riego por surcos: Se crean canales paralelos entre las hileras de plantas, llenándolos de agua para que se infiltre gradualmente. Es frecuente en cultivos de hortalizas, maíz o algodón.
- Riego por fajas o franjas: El terreno se divide en franjas alargadas y se inunda cada una de forma secuencial, adecuado para pendientes suaves.
- Riego por bordes o franjas elevadas: El campo se fragmenta en largas franjas separadas por bordes de tierra, permitiendo que la lámina de agua se concentre de forma controlada en cada sección.
- Inundación salvaje: La forma menos controlada; el agua se deja fluir libremente por el campo, muy utilizada donde el terreno es irregular y la tecnificación es mínima.
En todos los casos, la clave está en mantener el agua el tiempo suficiente para que el suelo absorba la humedad necesaria evitando tanto el exceso como la escasez. Una vez que la infiltración es adecuada, el agua sobrante se drena mediante canales o drenajes para evitar problemas de encharcamiento.
Historia y evolución del riego por inundación

El riego por inundación es, probablemente, el primer sistema de irrigación agrícola utilizado por el ser humano. Hay evidencias de su uso desde hace miles de años, con registros históricos en las antiguas civilizaciones mesopotámica, egipcia, china e india. Grandes imperios basaron su producción alimentaria en modelos de gestión de aguas que incluían la canalización de crecidas estacionales y la construcción de presas y acequias para regular el suministro de agua a los campos.
Por ejemplo, en el sudeste asiático el cultivo del arroz se realiza tradicionalmente mediante inundación de campos, una práctica que data de hace más de 7.000 años en regiones como China. En la actualidad, estos sistemas tradicionales se han ido perfeccionando mediante la incorporación de compuertas, bombas de agua, niveladores y, en explotaciones modernas, tecnologías de nivelación láser o sensores de humedad que permiten mayor control y eficiencia. Aprende más sobre técnicas de riego en árboles y cultivos.
Cómo funciona el riego por inundación: Fases y componentes
El proceso general del riego por inundación se puede dividir en varias fases principales:
- Llenado: Consiste en la entrada de agua al área de cultivo, normalmente a través de acequias, canales o surcos, hasta que el agua se extiende por la superficie.
- Inundación: En esta etapa, la superficie queda cubierta por una lámina de agua y el terreno comienza a absorber la humedad. El tiempo de permanencia varía dependiendo del tipo de suelo y de cultivo.
- Drenaje: Finalizada la infiltración necesaria, el excedente de agua es retirado mediante canales naturales o artificiales para evitar encharcamientos y daños a los cultivos.
Para garantizar la correcta operación y distribución del agua, los sistemas de riego por inundación cuentan con varios componentes clave:
- Canales de distribución: Son el conducto principal por donde se transporta el agua desde la fuente a los campos.
- Compuertas y válvulas: Permiten regular la cantidad de agua que llega a cada parcela o surco.
- Niveladores de terreno: Imprescindibles para garantizar una cobertura uniforme, evitando zonas encharcadas o secas.
- Bombas hidráulicas: Se utilizan cuando la fuente de agua está por debajo del nivel del campo o es necesario elevar el agua a presión.
- Drenajes: Impiden el estancamiento y previenen la salinización y asfixia radicular.
Diferencias entre tipos de riego superficial

Dentro de los sistemas de riego superficial, el de inundación se diferencia de otros como el riego por surcos, franjas o bordes en el modo de aplicación y control del agua:
- En el riego por tablares, el terreno se divide en pequeñas parcelas niveladas rodeadas por diques, sin vía de desagüe, y se cubre totalmente con agua.
- El riego por surcos utiliza canales paralelos entre filas de plantas, permitiendo una infiltración más lenta y controlada.
- El riego por fajas o franjas consiste en inundar el campo por partes, útil para terrenos con ligera pendiente.
La elección entre un tipo u otro depende de la uniformidad del terreno, el tipo de cultivo, la textura del suelo y la disponibilidad de agua. El riego por inundación puro es más adecuado para suelos planos y cultivos tolerantes a la humedad, mientras que las variantes por surcos o franjas mejoran el control en terrenos irregulares.
Ventajas del riego por inundación
Son varias las ventajas que hacen del riego por inundación un sistema atractivo en determinadas circunstancias:
- Sencillez y bajo coste inicial: Requiere menos inversión en equipamiento y tecnología. Su implementación es económica, especialmente para pequeños agricultores o zonas con recursos limitados.
- Facilidad de operación y mantenimiento: Su manejo es simple y no requiere mano de obra altamente cualificada ni mantenimiento complejo.
- Aprovecha la gravedad: El transporte del agua depende principalmente del desnivel natural, reduciendo el consumo energético y la dependencia de bombas.
- Distribución uniforme en terrenos bien nivelados: Si el suelo está adecuadamente nivelado, la humedad puede llegar de forma homogénea a toda la zona radicular.
- Fertilización natural: Las aguas de origen fluvial, ríos o lagunas pueden aportar sedimentos y nutrientes al suelo.
- Capacidad de ser aplicado en amplias extensiones: Es ideal para cultivos extensivos como arrozales, caña de azúcar, alfalfa, algodón, pastos y algunos cereales.
- Positiva para la recarga de acuíferos: El exceso de agua puede infiltrarse y contribuir a la recuperación de aguas subterráneas, muy útil en zonas áridas o semiáridas.
- Puede crear hábitats temporales: La presencia de agua favorece la biodiversidad y la aparición de fauna útil en el agroecosistema.
Desventajas del riego por inundación

Sin embargo, el riego por inundación presenta varios inconvenientes que limitan su adopción o requieren consideraciones adicionales:
- Baja eficiencia en el uso del agua: Las pérdidas por evaporación, escorrentía superficial y percolación profunda son elevadas, con eficiencias que, en el mejor de los casos, rondan el 50-60%.
- Riesgo de salinización: El aporte continuado de agua puede movilizar sales y acumularlas en la zona radicular, afectando el crecimiento de los cultivos.
- Necesidad de terrenos bien nivelados: Una mala nivelación produce zonas secas o encharcadas, desperdiciando agua y reduciendo el rendimiento.
- Incremento de malezas y enfermedades: El ambiente húmedo favorece la proliferación de malas hierbas, patógenos y enfermedades fúngicas o bacterianas.
- Posible asfixia radicular: El exceso de agua disminuye el oxígeno disponible en el suelo, afectando a las raíces de los cultivos sensibles.
- Lixiviación de nutrientes: El arrastre del agua puede desplazar nutrientes esenciales hacia capas profundas o fuera de la parcela.
- Intensidad laboral en gran escala: Preparar, controlar y mantener canales, compuertas y drenajes requiere dedicación, especialmente en grandes explotaciones.
- Contaminación de aguas circundantes: La escorrentía puede arrastrar fertilizantes y pesticidas a ríos y lagunas, afectando el entorno natural y la calidad del agua.
Impacto ambiental del riego por inundación
El riego por inundación tiene impactos positivos y negativos sobre el entorno:
- Positivos: recarga de acuíferos, creación de humedales temporales y hábitats, retención de partículas finas y materia orgánica, mantenimiento de la biodiversidad.
- Negativos: sobreexplotación de recursos hídricos, salinización del suelo, contaminación difusa por fertilizantes y productos fitosanitarios, erosión de terrenos livianos o mal gestionados.
¿Qué cultivos se riegan por inundación?
El riego por inundación se adapta especialmente bien a ciertos tipos de cultivos que toleran, o incluso requieren, una alta humedad en la zona de raíces. Algunos ejemplos destacados son:
- Arroz: El caso paradigmático; necesita que los campos permanezcan inundados durante gran parte del ciclo de cultivo. Los arrozales dependientes de este sistema se encuentran en Asia, América y el sur de Europa. Ver ficha.
- Caña de azúcar: La humedad continua favorece el crecimiento de tallos y la producción de biomasa. Ver ficha.
- Alfalfa: Su sistema radicular profundo aprovecha la humedad residual tras la inundación, compitiendo bien con malezas.
- Maíz: Frecuente en suelos arcillosos, permite maximizar el rendimiento donde la mecanización es limitada. Ver ficha.
- Frijoles: Toleran inundaciones periódicas, siempre que exista buen drenaje.
Ver ficha. - Verduras de hoja (lechuga, espinaca, col, kale): Aunque requieren mayor atención para evitar enfermedades, en suelos con buena estructura se benefician de esta técnica.
- Pasto y cultivos forrajeros: Las praderas destinadas a ganado suelen regarse por inundación, asegurando cobertura de agua sobre extensiones grandes.
- Algodón y otros cereales: En zonas donde la rotación incluye arroz, la inundación ayuda a controlar plagas y malezas.
- Cultivo de cannabis en macetas o hidropónico: En ambientes controlados se usa una variante que inunda temporalmente la zona radicular, asegurando el acceso uniforme a agua y nutrientes.
Este método resulta adecuado para cultivos que toleran la saturación del suelo y zonas con baja sensibilidad a la acumulación de sales. El arroz, por ejemplo, no solo crece, sino que además compite ventajosamente frente a malezas y plagas bajo inundación.
Cómo hacer más eficiente el riego por inundación
Mejorar la eficiencia y sostenibilidad del riego por inundación es posible adoptando estrategias de gestión y avances tecnológicos:
- Nivelación del terreno con láser: El uso de niveladoras láser garantiza una pendiente óptima y una distribución uniforme del agua, reduciendo áreas encharcadas o secas y optimizando el uso de la lámina de agua.
- Riego por oleadas: Consiste en alternar periodos de inundación y de reposo, permitiendo que el agua se infiltre antes de la siguiente oleada. Esto reduce la escorrentía y las pérdidas por percolación profunda.
- Monitoreo de la humedad del suelo: La utilización de sensores de humedad ayuda a precisar cuándo y cuánto regar, ajustando el volumen aportado y evitando el exceso.
- Control preciso del caudal: Empleo de compuertas, válvulas hidráulicas y sistemas de medición de caudal para ajustar la cantidad de agua aplicada a cada parcela, previniendo pérdidas.
- Mantenimiento y limpieza de canales: Imprescindible para evitar obturaciones, fugas y asegurar la llegada uniforme del agua.
- Uso combinado de técnicas: La combinación con riego por goteo o aspersión en zonas críticas puede reducir la acumulación de sales y optimizar el uso del recurso hídrico.
- Preparación del suelo: Un terreno libre de malezas, bien estructurado y con contenido orgánico adecuado retiene mejor el agua y facilita su infiltración.
- Evaluar la calidad del agua: Un control regular de salinidad y pH previene problemas de toxicidad y salinización.
- Reutilización de excesos: Recoger y volver a emplear el agua drenada reduce consumos y el impacto ambiental.
- Barreras de contención: El empleo de diques, presas y franjas eleva el control sobre las áreas de inundación y minimiza escorrentías indeseadas.
- Rotación y manejo de cultivos: Alternar cultivos adaptados a diferentes tipos de riego favorece la salud del suelo y reduce los riesgos de salinización.
- Introducción de nuevas tecnologías: Valvulería automática, sensores remotos y sistemas de gestión digital agilizan la toma de decisiones y aumentan la precisión.
Comparación del riego por inundación con otros sistemas de riego agrícola
A la hora de seleccionar el sistema de riego más adecuado, es fundamental comparar el riego por inundación con otras opciones, como el riego por aspersión, que ofrecen diferentes ventajas e inconvenientes para diferentes tipos de cultivos y superficies. El riego por goteo, por ejemplo, es muy eficiente en el uso del agua y su aplicación puede ser más controlada, lo cual ha sido destacado en la .
Preguntas frecuentes sobre el riego por inundación
- ¿Es eficiente el uso del agua en el riego por inundación?
No es el sistema más eficiente; las pérdidas por evaporación y filtración suelen ser altas. Se recomienda en lugares donde el agua es abundante. - ¿Qué efectos puede tener sobre el suelo?
Puede favorecer la salinización y la compactación si no se gestiona adecuadamente. También reduce la oxigenación y puede afectar cultivos sensibles si el exceso de agua es prolongado. - ¿Qué alternativas existen?
En zonas con escasez hídrica o cultivos de alto valor, el riego por goteo, aspersión, microaspersión o subirrigación resultan más eficientes. - ¿Cuánto cuesta instalar un sistema de riego por inundación?
Suele tener un costo inicial bajo, ya que no requiere maquinaria sofisticada. El gasto principal es el del agua y la mano de obra en grandes superficies. - ¿Se puede tecnificar el riego por inundación?
Sí, incluyendo nivelación láser, automatización de compuertas, sensores y técnicas de monitoreo, se puede aumentar su eficiencia y reducir impactos negativos.
Aunque el riego por inundación es uno de los métodos más antiguos y sencillos empleados en la agricultura, aún hoy resulta relevante y funcional en numerosas regiones y cultivos. Su bajo coste y capacidad de regar amplios terrenos lo convierten en una opción valiosa en contextos donde la tecnificación avanzada no es viable o el agua es abundante. La adopción de mejores prácticas y la combinación con nuevas tecnologías es fundamental para mejorar su eficiencia, garantizar la sostenibilidad ambiental y maximizar los rendimientos de los cultivos, asegurando su lugar en la agricultura moderna sostenible.