Enfermedades de las calas

Las enfermedades de las calas suelen deberse a malos cuidados y a plagas

Muchas personas sienten curiosidad por las plantas más bonitas y exóticas. Y no es de extrañar, pues suelen ser unos vegetales que no pasan desapercibidos. Un buen ejemplo para ello son las preciosas calas. Estas plantas destacan por sus grandes e impresionantes flores y su agradable fragancia. Son unos vegetales ideales tanto para exterior como para interior. No obstante, hay que cuidarlas bien para protegerlas de las enfermedades de las calas.

Con el fin de ayudaros a mantener estas bonitas flores, vamos a explicar qué son, qué cuidados requieren y cuáles son las enfermedades de las calas. Así podréis tenerlas en un estado óptimo y disfrutar de su inmensa belleza en vuestro hogar.

¿Qué son las calas?

Las calas son originarias de Sudáfrica

También conocidas como lirios de agua, las calas son unos vegetales preciosos originarios de Sudáfrica. Reciben el nombre científico de Zantedeschia aethiopica. Debido a su elegante porte y sus llamativas y grandes flores, son unas plantas muy populares en el mundo de la jardinería, y también para decoraciones de interior. Además, estas flores destacan por desprender una fragancia muy agradable, convirtiéndolas en unas plantas ideales para embellecer nuestro entorno y crear un ambiente fantástico.

Por lo general, a la hora de plantar estas bonitas flores se hace mediante la adquisición del rizoma o del bulbo de las mismas. Lo que es el tallo, las calas no poseen uno como tal, si no que los tallos florales y las hojas surgen directamente del rizoma, lo que las convierte en unos vegetales muy peculiares y bonitos. Hay que destacar que las calas pueden alcanzar una altura de hasta 150 centímetros y que requieren mucha humedad.

Estas herbáceas tan vivaces son muy resistentes, contrariamente a lo que muchas personas suelen pensar debido a su elegante aspecto. Las calas pueden desarrollarse muy bien tanto en exterior como interior, siempre y cuando les brindemos un mínimo de cuidados, especialmente el riego, que debe ser abundante para estos vegetales. Eso sí, nos resultará más fácil cuidar de estas preciosas flores en climas cálidos o templados. Más adelante comentaremos todos los cuidados que requieren los lirios de agua.

¿Cuándo florecen las calas?

Puesto que la característica principal de las calas son sus grandes y llamativas flores, es lo más normal que nos preguntemos cuándo florecen. Generalmente se suelen plantar los bulbos de estas plantas en otoño, que coincide con la época en la que nos resultará más fácil encontrarlo tanto en tiendas especializadas como en viveros. De manera habitual, estas plantas florecen en algún momento entre los meses de febrero y de octubre. El momento de su floración dependerá principalmente de la variedad que hayamos escogido, pues pueden ser de floración temprana o tardía.

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En cuanto a lo que se refiere a la llamada flor de la cala, esta es en realidad la formación de sus brácteas, que son básicamente hojas que nacen del pedúnculo de las flores de algunos vegetales. Generalmente tienen una forma, una consistencia y un color diferente al de la hoja normal. En el caso de las calas, a las brácteas se las denominas espatas y suelen ser de color blanco. Sin embargo, a día de hoy existen diferentes tipos de calas que se diferencia principalmente por el color sus espatas. Podemos encontrar calas blancas, negras, rosas, fucsias, verdes, etc. Incluso algunas variedades pueden llegar a combinar dos colores diferentes. En la zona central de las espatas es donde crece la inflorescencia, denominada espádice y que es de color amarillo.

Cuidados de las calas

Las calas necesitan un nivel de humedad alto y constante

Antes de hablar sobre las enfermedades de las calas, primero vamos a comentar cuáles son los cuidados que requieren estas flores. Es muy importante conocerlos, pues es la única manera mediante la cual podremos evitar que nuestras plantas sufran ciertas patologías. Si sabemos cómo cuidar estos vegetales, también sabremos qué les ocurre cuando muestran algún síntoma.

Sustrato y maceta

Podemos cultivar calas tanto en exterior como en interior. Si las tenemos plantadas directamente en el suelo del jardín, es importante que tenga un buen drenaje. Cuando el clima es más frío, lo mejor que podemos hacer para proteger a estas plantas es acolchar el sustrato con un mantillo o una capa de mulch. Así mantendremos el rizoma a una temperatura más adecuada y mejoraremos la retención de humedad.

En el caso de que queramos cultivar calas en macetas, estas deben ser bastante grandes para que el rizoma tenga suficiente espacio para desarrollarse correctamente. Además, es fundamental que cuente con agujeros de drenaje, dadas las necesidades de riego de estas plantas. También es importante trasplantarlas regularmente, a ser posible una vez cada dos años.

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Es importante que el sustrato cuente con un buen drenaje, ya que los niveles de humedad deben ser constantes para estas flores. Lo más aconsejable es utilizar la siguiente mezcla:

Ubicación, temperatura y luz

Respecto a la luz que deben recibir y, en definitiva, su ubicación, esta dependerá del clima en el que vivamos. En los cálidos, las calas estarán más a gusto en un sitio con semisombra. En cambio, en los climas fríos lo mejor es que reciban la mayor luz solar posible, pero cuidado, al lado de las ventanas pueden quemarse por el efecto lupa que hacen.

La temperatura idónea para estas plantas oscila entre los 14ºC y los 20ºC. No obstante, son capaces de sobrevivir a temperaturas bastante por debajo de sus grados óptimos. Cuando hay heladas suaves, lo más probable es que la parte aérea de las calas muera, pero el rizoma puede sobrevivir y volver a brotar en la siguiente temporada.

Riego y abonado

Sin lugar a dudas, el punto más importante acerca de los cuidados de las calas es el riego. Los niveles de humedad deben ser altos y constantes, eso sí, sin encharcar la tierra. Es mejor ir regando de forma regular que inundar la maceta una vez cada cierto tiempo.

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En cuanto al abonado, lo más recomendable es realizar esta tarea cada 15 días en los meses más cálidos del año. El abono o fertilizante puede ser ecológico y orgánico y se puede aplicar directamente en el sustrato o mediante el agua del riego.

Plagas y enfermedades de las calas

Las calas pueden verse afectadas por cochinillas, pulgones y la araña roja

Vamos ahora con el tema que realmente nos interesa: Las enfermedades de las calas y sus plagas. Por suerte, no son muchas las patologías que puedan llegar a afectar estas bonitas flores, siendo la causa más probable un descuido por nuestra parte que no un hongo o un virus.

Uno de los síntomas más frecuentes que podemos llegar a observar en las calas es la pérdida de color de las hojas. Cuando ya no las vemos tan bonitas, lo más probable es que la causa sea una tierra demasiado seca. En este caso es importante regular bien los riegos y asegurarnos de que estas plantas reciban suficiente humedad. Recordemos que las calas requieren un nivel de humedad bastante elevado y que los riegos abundantes son fundamentales para un buen mantenimiento de estas plantas.

Por el contrario, si las hojas empiezan a adquirir un color amarillento, se puede deber a un exceso de agua. Asique cuidado también con la cantidad de agua que les echemos, no se trata de ahogarlas. Sin embargo, este cambio de color en las hojas también puede deberse a la presencia de un ácaro muy dañino y molesto: La araña roja. En este caso, las hojas no sólo se vuelven amarillas, si no que también se abarquillan y aparece como un efecto de polvo sobre ellas. Lo mejor que podemos hacer para combatir la araña roja es pulverizar con cierta frecuencia las hojas, pues la falta de humedad facilita el desarrollo de este ácaro.

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Las calas también pueden verse afectadas por las famosas cochinillas, especialmente las algodonosas. Si están sufriendo esta plaga, aparecerán unas manchas sobre el envés de las hojas. Si queremos eliminar estos molestos insectos, una idea sería mojar algodón el alcohol y pasarlo por las hojas de la planta afectada. En el caso de que tengamos los vegetales en el exterior, también podemos aplicar insecticidas específicos para cochinillas.

A parte de la araña roja y las cochinillas algodonosas, las calas también pueden verse afectadas por pulgones. Sea cual sea el insecto que nos esté dando problemas, lo más aconsejable es retirar cuanto antes todas las partes infectadas y utilizar algún insecticida, a ser posible ecológico.

Algo que también suele pasar a menudo con las calas es que aparecen zonas quemadas. Esto seguramente se deba a que la planta en cuestión ha estado expuesta a un sol demasiado intenso. También podría ser que se haya regado justo en las horas donde el sol brilla con más fuerza e intensidad. En esos momento, las gotas de agua hacen un efecto lupa. Es decir: Concentran los rayos del sol, provocando quemaduras en los vegetales.

Como podéis ver, no es una tarea difícil cuidar y mantener las calas, pero hacerlo mal puede causarles patologías y favorecer la aparición de plagas. Pero no os preocupéis, porque todo tiene solución, sobre todo ahora que ya sabéis más acerca de las enfermedades de las calas.


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