Todo lo que tienes que saber sobre las plantas suculentas

Jardín de suculentas con agaves

Cuando hablamos de suculentas nos referimos a una serie de plantas que viven en zonas donde las precipitaciones no suelen caer con demasiada frecuencia. Para sobrevivir, lo que han hecho ha sido transformar poco a poco, a lo largo de miles e incluso millones de años, las hojas y/o tallos en sus propios almacenes de agua. Gracias a estas reservas son capaces de poder crecer en el desierto.

Pero hay mucha confusión sobre qué son las suculentas, y aún más los cuidados que necesitan. Para tratar de resolverlas te vamos a ofrecer un artículo que pretende ser la mega-guía de estas magníficas plantas de este blog, Jardinería On.

¿Qué son las plantas suculentas?

Si partimos del término, suculenta, viene del latín suculentus que significa muy jugoso. Esto significa que hay una o varias partes de la planta (hojas, tallos, tronco) que permite el almacenamiento de agua en cantidades mucho mayores que en el resto de plantas.

Se distinguen de tres tipos: cactus, crasas y plantas con caudex o plantas caudiciformes.

Cactus

Ejemplar de Echinocactus grusonii

Echinocactus grusonii

Los cactus son aquellas plantas que, por lo general, podríamos decir que se caracterizan por tener espinas que causan bastante daño a aquellos que se atreven a tocarlas, o que por un descuido rozan con ellas. Pero, ¿y si te dijera que las espinas no son la señal de identidad de este tipo de suculentas?

No me creerías, ¿no? Lo entiendo, pero… siendo así tengo que decirte algo: hay especies que no tienen espinas o que las tienen tan cortas que apenas son visibles. Ejemplos hay varios: Astrophytum asterias, Astrophytum cv Nudum, Echinopsis subdenudata, Trichocereus pachanoi, Myrtillocactus geometrizans, Lophophora williamsii y la L. diffussa,

Las espinas les son muy útiles a aquellas plantas que las tienen: les protegen un poco del sol, evitan que los animales puedan comérselas y además les ayudan a recoger más agua. ¿Qué agua? La del rocío, por supuesto. Las gotitas se posan sobre todas las partes del cactus, también sobre las espinas las cuales, al crecer ligeramente hacia arriba, el agua resbala hacia la planta, donde podrá ser absorbida a través de los poros que ésta tiene en su superficie.

¿En qué nos tenemos que fijar cuando queramos saber si una planta es un cactus u otra suculenta? En las areolas. De ellas, surgen las espinas -en el caso de tenerlas- y las flores. Están sobre las costillas, las cuales son unas estructuras que están especialmente diseñadas para evitar la excesiva pérdida de agua por evaporación.

Los cactus adoptan dos tipos de formas: columnar, pudiendo alcanzar una altura de hasta los diez metros, o globular, pero hay que saber que algunos son epífitos, como la Schlumbergera, y otros que forman macollas con muchos hijuelos, como la Mamillaria elongata por ejemplo.

Son originarios de América, especialmente de la parte central.

Crasas

Ejemplar de Crassula barbata

Crassula barbata

Las crasas, plantas crasas o suculentas no cactáceas son aquellas que adoptan formas y tienen unos colores que podrían ser confundidos fácilmente por pequeñas obras hechas por un artista. Afortunadamente para nosotros (quizás no tanto para nuestros bolsillos) son seres vivos que, como vamos a ver más adelante, son realmente fáciles de cuidar.

¿En qué se diferencian de los cactus? Principalmente, en dos cosas: no tienen areolas y las flores brotan de un tallo terminal, esto es, en cuanto las flores se marchiten, el tallo también lo hará. Las hojas y/o tallos son carnosos, y pueden ser de varias formas: alargados, más o menos aplanados, crecer en forma de roseta, delgados,… Hay algunas que tienen algo parecido a espinas, como la Euphorbia enopla, pero éstas no surgen de las areolas, sino del propio tallo.

En su mayoría, se trata de plantas de porte compacto, que no supera los treinta o cuarenta centímetros de altura. No obstante, hay algunas que tienen forma arbustiva, con una altura de hasta dos metros o más, como es el caso de la Crassula ovata.

Son originarias principalmente de África, aunque se pueden encontrar también en Europa.

Plantas con caudex

Ejemplar de Pachypodium lamerei var. ramosum

Pachypodium lamerei var. ramosum  

Por último, tenemos a las plantas con caudex o caudiciformes. Son unas de las plantas más curiosas, ya que aparentemente son unas plantas, vamos a decir, normales, con hojas y flores comunes, pero el tronco… el tronco hace algo que ningún árbol puede hacer: almacenar agua en grandes cantidades.

Debido a este mecanismo de adaptación, pueden soportar razonablemente bien largos periodos de sequía. De hecho, si tienen algún problema hay especies que optan por sacrificar ramas. Sí, sí: si se encuentran en apuros, dejan de alimentar una rama y se deshacen de ella. Luego sellan la herida, y listo. De esta manera, no tendrán necesidad de gastar tanta agua.

Podemos encontrarlas en África, siendo las más conocidas el Adenium obesum (Rosa del desierto), Fockea edulis y Cyphostemma juttae.

¿Cómo se cuidan?

Pomice

Sustrato pómice, uno de los más recomendados. Imagen – Pomice per Bonsai

Ahora que más o menos tenemos una idea de cómo son cada una de las suculentas, es momento de pasar a los cuidados que necesitan. Cuando queremos tener una pequeña colección, o si queremos tener algunas plantitas en maceta tenemos que tener presente que será muy necesario proporcionarles una serie de atenciones para que puedan verse y estar sanas. Por lo que, después de muchos años cultivándolas, te voy a recomendar lo siguiente:

Pon tus suculentas en una zona luminosa

Para poder crecer y tener un excelente desarrollo esto es, quizá, una de las cosas más importantes que se tienen que saber. No crecen bien en lugares sombríos, ni tampoco en aquellos donde no reciben la luz procedente del sol de forma directa un mínimo de cinco horas. Eso sí, si se han comprado en un vivero donde las tenían protegidas del astro rey, no hay que exponerlas a él de manera brusca ya que de lo contrario se quemaría.

Con el fin de que se vayan acostumbrando poco a poco, durante dos semanas se colocarán en una zona donde les dé el sol una hora, dos como máximo. La tercera y cuarta semana, alargaremos el tiempo de exposición 1-2h. más; y así progresivamente hasta que las podamos dejar todo el día. Si vemos que empiezan a aparecerles manchas rojas o marrones, iremos más poco a poco. Esto hay que empezar a hacerlo en primavera, cuando el sol todavía no es muy fuerte.

Existe una excepción y son las Haworthia. Estas suculentas prefieren estar en semisombra, sin luz directa.

Utiliza sustratos que tengan muy buen drenaje

El suelo donde crecen en su hábitat natural es de tipo arenoso, con un excelente drenaje. No se les puede poner un sustrato que no drene bien el agua porque de hacerlo las raíces se pudrirían. Por eso, yo personalmente recomiendo usar simplemente pómice, o si no puedes conseguir, turba negra mezclada con perlita, arlita o arena de río lavada a partes iguales.

Otra opción sería comprar un sustrato para cactus ya preparado, pero éstos a veces no tienen el drenaje que dicen tener. En caso de duda, es preferible mezclarlo con cualquier material mencionado antes (arlita, perlita, arena de río).

Riega cuando el sustrato esté seco

El riego es muy importante para todas las plantas, también para las suculentas. Durante el verano se deben regar una media de dos veces por semana, y durante el resto del año una media de una. Pero hay que saber que la frecuencia en realidad dependerá más del clima que tengamos y de cuánto tiempo permanezca húmedo el sustrato.

Así pues, para que no haya problemas, se debe de comprobar la humedad haciendo cualquiera de estas cosas:

  • Introducir un palo delgado de madera: si al extraerlo sale prácticamente limpio, regaremos pues el sustrato estará seco.
  • Utilizar un medidor de humedad digital: al introducirlo en la tierra nos indicará al instante si está húmedo o no. Aconsejo introducirlo en otras zonas (más cerca de la planta, más cerca del borde de la maceta) para que sea más fiable.
  • Pesar la maceta una vez regada y de nuevo al cabo de unos días: el sustrato húmeda pesa más que el seco. Esta diferencia de peso nos puede servir como guía.

Cuando llega el invierno no hay que descuidar el riego. No es bueno dejar que se arruguen, porque si llegan a este punto significará que han pasado tanta sed que han tenido que casi agotar sus reservas de agua. La frecuencia de riego debe disminuir, pero nunca hay que dejar a las plantas llegar a este extremo.

Si se les tiene puesto un plato debajo, le quitaremos el agua sobrante a los diez minutos de haber regado.

Abónalas regularmente

Abono químico para plantas

Durante toda la temporada de crecimiento, esto es, en primavera y verano, se deben de abonar para que puedan crecer, desarrollarse, y llegado el momento, florecer y fructificar. Sólo con agua no pueden sobrevivir, pero si se les da un abono inadecuado tampoco podrán hacer mucho. Me explico: en el lugar del cual proceden no hay apenas materia orgánica en descomposición, de modo que las suculentas han ido evolucionado para poder absorber los minerales que se encuentran en el suelo.

Si las abonamos con abonos orgánicos, será como si no hiciéramos nada, pues no saben cómo aprovecharlo. Por lo tanto, hay que usar abonos minerales, ya sean líquidos o en gránulos. En los viveros encontramos abonos para cactus y todo tipo de suculentas, pero también podemos usar Nitrofoska azul u Osmocote. En cualquier caso, tenemos que seguir las indicaciones especificadas en el envase y no pasarnos con la dosis.

Cámbialas de maceta cada vez que lo necesiten

Uno de los problemas que tienen las plantas suculentas es que no se suelen cambiar de maceta. Es fácil pensar que son pequeñas y que no crecerán más, pero lo cierto es que si pasan mucho tiempo en el mismo recipiente al final se terminan debilitando, desarrollando de mala manera y/o muriendo por falta de espacio y de minerales.

Por ello, debemos de cambiarlas de maceta nada más comprarlas -siempre que sea primavera o verano, y no estén en flor- y de nuevo a los dos o tres años. Este recipiente puede ser de plástico o de barro, siendo especialmente aconsejable éste último pues permite que las raíces se puedan agarrar mejor; además, es más duradero.

Ahora bien, si se tiene pensado tener una colección las de plástico acaban saliendo más rentables, sobretodo si se adquieren aquellas diseñadas para estar en el exterior. Tienen un precio algo mayor, pero el material es más resistente a las condiciones medioambientales.

Multiplícalas en primavera o verano

Si se quieren tener nuevos ejemplares podremos hacer lo siguiente: sembrar sus semillas o hacer esquejes. ¿Cómo proceder en cada caso?:

Semillas

Semillas de Saguaro germinando

Semillas de Saguaro germinando.

Para sembrar las semillas hay que hacer lo siguiente:

  1. Lo primero que hay que hacer es rellenar una maceta con sustrato con buen drenaje, como los que hemos mencionado antes.
  2. Después, se riega a consciencia, humedeciéndolo bien.
  3. Luego, se esparcen las semillas por la superficie, tratando de que queden un poco separadas.
  4. A continuación, se cubren con una muy fina capa de sustrato.
  5. Finalmente, se coloca el semillero dentro de un plato o bandeja en semisombra, y se echa agua en la bandeja.

El tiempo de germinación varía de una especie a otra. Algunas tardan tres días y hay otras que pueden tardar dos meses.

Esquejes

Tanto si son esquejes de tallo o de hoja, se aconseja seguir estos pasos:

  1. Primero se deben de escoger aquellos esquejes (hojas o tallos) que se vean sanos y fuertes.
  2. Luego, se rellena una maceta con sustrato adecuado.
  3. A continuación, se colocan tumbados en la maceta, con el extremo que los mantenía unidos con la planta madre un poco enterrado. En el caso de que se trate de esquejes de Aeonium, se pueden plantar rectos sin problema.
  4. Después, se riega a consciencia.
  5. Por último, se coloca la maceta en un lugar donde le dé la luz del sol de manera directa.

En cuestión de pocos días (una semana o dos como máximo) enraizarán.

Protégelas contra plagas y enfermedades

Si bien son plantas bastante resistentes a las plagas y a las enfermedades, hay que vigilar los moluscos (caracoles y babosas) y los pulgones. Los primeros son capaces de comérselas en cuestión de pocos días, y los segundos son unos insectos que se alimentan de los capullos florales y de las flores todavía sin abrir. Para tratarlos hay que usar insecticidas específicos, o bien naturales como el aceite de neem.

También hay que ir alerta en no regar en exceso, pues de hacerlo las raíces se asfixiarían y las plantas se pudrirían rápidamente. Si vemos que empiezan a ponerse muy blandas, cortaremos por lo sano, las sacaremos de las macetas y dejaremos que el sustrato se seque completamente antes de volver a plantarlas.

Cuidado con el frío y las heladas

La mayoría no resiste el frío ni las temperaturas por debajo de los -2ºC. El granizo puede causarles muchos daños a las hojas de las crasas y caudiciformes, y también a los cactus. En caso de duda, siempre es mejor prevenir teniéndolas dentro de casa, en una habitación muy luminosa protegidas de las corrientes de aire.

Curiosidades de las suculentas

Flores de la Echeveria glauca

Flores de Echeveria glauca.

Para ir terminando, vamos a ver cuáles son las curiosidades de estas magníficas plantas:

Curiosidades de los cactus

  • La familia Cactaceae está compuesta por un total de 170 géneros, los cuales tienen unas 2000 especies.
  • El género Pereskia se considera el más primitivo de todos. Tiene hojas, areolas y espinas, y apareció hace 40 millones de años.
  • Si sistema radicular es superficial, pero puede ser bastante largo. Los columnares, como el Carnegiea gigantea (Saguaro) pueden tener raíces de hasta 2 metros de longitud.
  • Todos los cactus producen flores, pero en los viveros y tiendas de jardinería muchas veces se les pega alguna para vender más.
  • El cactus ordenador (Cereus peruvianus) no protege contra las radiaciones. Para que realmente fuese útil tendríamos que poner ejemplares de esta especie tapando todo el monitor, algo que obviamente no se hace.
  • Hay cactus alucinógenos, como el peyote (Lophophora williamsii) o el San Pedro (Trichocereus pachanoi). Ambos han sido utilizados en rituales chamánicos por ser potentes alucinógenos.
  • La chumbera (Opuntia ficus-indica) tiene propiedades medicinales: sus frutos son astringentes. Aunque no es el único: el Corryocactus brevistylus se usa como laxante.
  • El saguaro (Carnegiea gigantea) puede tener hasta 8000 litros de agua en su interior.

Curiosidades de las crasas y caudiciformes

  • La fotosíntesis que realizan las Crassulaceae consta de dos fases: una lumínica que se produce durante el día liberando dióxido de carbono (CO2) y produciendo alimentos, y una sintética (por la noche) que es cuando absorben el CO2. Se conoce como fotosíntesis CAM, o metabolismo ácido de las crasuláceas.
  • Los Sempervivum son unas de las pocas que pueden soportar heladas de hasta los -4ºC, aunque eso sí, el granizo les puede hacer daño a menos que estén un poco resguardados.
  • Las caudiciformes son plantas de muy lento crecimiento. Muchas no superan los 5cm/año. Esto se debe a que han evolucionado adaptándose a un medio donde las condiciones no son las más apropiadas para tener un rápido desarrollo. Aún así, su esperanza de vida suele ser larga: de más de 300 años.

Saguaro, el cactus gigante en hábitat

Y con esto acabamos. ¿Qué te han parecido las suculentas?

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Suculentas

Mónica Sánchez

Investigadora de las plantas y de su mundo, actualmente soy coordinadora de este querido blog, en el cual llevo colaborando varios años. Me encanta... Ver perfil ›

2 comentarios

  1. ES INTERESANTE LO QUE ESCRIBES DE LA JARDINERIAON

    1.    Mónica Sánchez dijo

      Nos alegra de que te sea de interés, Deisy. 🙂

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